Sin miedo a las altas temperaturas, que muchos ya sufren en los propios centros educativos, de nuevo cientos de docentes se han concentrado en Castellón. Esta vez, sin embargo, la imagen, lejos de debilitarse, en la cuarta semana de huelga, ha sido algo distinta porque las familias y las directivas han escenificado su unión. Así, representantes de AMPAS y directores de institutos de toda la provincia han hecho fuerte el frente común de esta histórica huelga educativa.


El encuentro esta vez, ha sido en la UJI. Se ha leido un comunicado al que se le ha añadido la condena tras el acto de violencia protagonizado en Valencia por un agente de la Policía Nacional .

Las cifras, las deficiencias y «los malos»
En el comunicado que se ha leído, de nuevo la enumeración repetida de las condiciones de la enseñanza pública actual. Ratios, infraestructuras, presupuestos, mantenimiento, inversiones, falta de personal…etc. Sin embargo, y quizás porque la presencia de las familias mostrando su apoyo era importante, se ha insistido en esas condiciones con algunas cifras.
Se ha hecho mención a los 1450 alumnos nuevos cuya escolarización se ha asumido «sin ninguna ampliación de recursos». Lo que equivale a «50 grupos a ratio máxima en un sistema ya saturado».
Se ha incidido en las «temperaturas intolerables» que no son condiciones «para enseñar ni aprender». Además de incumplir los estándares de salud y bienestar más elementales. Al igual que las infraestructuras educativas de provincia de Castellón con una media de 50 años de edad «y algunos con más de 70».
También se ha hablado del aumento de alumnado con necesidades educativas específicas y la falta de personas. De hecho estiman que este alumnado recibirá una media de «8 minutos a la semana de atención personalizado».
Con todo, y aprovechando la unión en un mismo frente de familias y docentes junto a las directivas, también ha habido voces que han evidenciado como esta imagen conjunta deja claro que los profes «no son los malos» ni quienes quieren fastidiar al alumnado. Reiterando que la lucha es «por esas condiciones mínimas de dignidad para alumnado y profesorado».
«La educación pública no tiene color político»
Por último el comunicado ha enfatizado que lo «inasumible» de la situación hace unirse a familias y docentes «en una única voz, completamente limpia de siglas de partidos o de intereses políticos».





