Vila -real acogió al expresident y actual embajador de España ante la OCDE en el salón de actos de la UNED
La sesión estuvo moderada por el periodista Juanjo Clemente Cabedo, director de revista POBLE
Eric Julián
El salón de actos de la UNED Vila -real se convirtió en un foro de análisis de alto nivel bajo el marco de sus ya tradicionales Conferencias Blancas. La jornada fue moderada por Juanjo Clemente, director de revista POBLE, y tuvo como título: «Europa, una idea de esperanza. Reflexiones sobre la OCDE«. En ella, el protagonista fue Ximo Puig , actual embajador de España ante la OCDE y expresident de la Generalitat Valenciana, quien desgranó los retos de un mundo en constante transformación.
Pero, ¿por qué es tan relevante lo que se discute en este organismo? La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) es una institución internacional nacida tras la Segunda Guerra Mundial como el brazo organizativo del Plan Marshall. A diferencia de otros foros políticos, la OCDE es un organismo de datos y conocimiento, no de disputa partidista. Su misión es generar indicadores y estudios comparados para que los gobiernos apliquen políticas públicas basadas en la ciencia y el rigor, alejándose de la improvisación.
España ante la OCDE: economía en alza y retorno local
Durante su intervención, Puig destacó la excelente valoración de España dentro de la organización. El país crece por encima de la media europea y ha logrado un hito inédito, el cual es alinear el crecimiento económico con la creación de empleo y el aumento de la productividad gracias a la innovación.
Como embajador, Puig subrayó su compromiso de que esta inversión en conocimiento internacional tenga un «puente» directo con lo local. “El objetivo es que los ayuntamientos y comunidades autónomas utilicen activamente los manuales de buenas prácticas de la OCDE, como los protocolos de reconstrucción tras catástrofes, cuya utilidad ha quedado demostrada tras crisis como la de la DANA”, matizaba.
El futuro de Europa y una gobernanza «a varias velocidades»
Haciendo honor al título de su charla, Puig defendió a Europa como una reserva de valores democráticos frente a los populismos. Abogó por proteger el modelo social europeo y el sistema público de pensiones, un modelo de equidad que prefiere frente a visiones más privatizadoras.
Para evitar que la Unión Europea quede bloqueada por vetos de países individuales (como ocurre con Hungría y las ayudas a Ucrania), el embajador propuso una gobernanza de «doble o triple velocidad«, permitiendo que «clubes más pequeños de países avancen más rápido en objetivos comunes”. Además, recordó que, para garantizar la soberanía frente a potencias como EE. UU. o China, “Europa debe invertir 800.000 millones de euros en sectores estratégicos como la Inteligencia Artificial y la computación cuántica”.
La emergencia climática
Uno de los puntos más intensos de la tarde fue la reflexión sobre el medio ambiente. Puig advirtió que el calentamiento global no es un peligro para el planeta —que simplemente mutará— sino para la supervivencia de la especie humana. Tildó de «responsabilidad criminal» el negacionismo de líderes como Donald Trump, que boicotean acuerdos climáticos internacionales e impulsan los combustibles fósiles.
En este sentido, defendió el liderazgo español en energías renovables. “Han permitido amortiguar la crisis de precios”, señalaba mientras incidía en que su impacto ambiental es reversible, a diferencia de los residuos nucleares o el daño de los combustibles fósiles.
Retos territoriales y la «dislexia» política
Como conocedor del interior castellonense, Puig vinculó los estudios de la OCDE con la Ley Antidespoblamiento valenciana. Su propuesta pasa por «monetizar» y compensar económicamente al mundo rural por los servicios ambientales y la custodia del territorio que prestan a toda la sociedad, una medida clave para evitar incendios y el abandono de tierras.
Finalmente, el embajador no evitó la autocrítica y el análisis de la política nacional, lamentando la «dislexia» que vive el país: una desconexión entre los buenos datos económicos y un debate político dominado por el insulto, la extrema derecha y el odio en redes sociales. En materia valenciana, calificó de «paradoja» que el actual Consell ponga trabas a la reforma de la financiación autonómica, una reivindicación histórica que todo el arco social valenciano exigía con una sola voz desde 2015 y que es vital para la sanidad y educación de la región.


