El Villarreal CF regresó de vacío del Santiago Bernabéu después de perder por la mínima ante el Real Madrid en un partido en el que los castellonenses ofrecieron una imagen competitiva y dispusieron de argumentos para aspirar a un resultado mejor. La falta de acierto en los metros finales impidió a los groguets transformar su buen trabajo en puntos, pese a mantener sus opciones hasta los últimos minutos.
El encuentro suponía una prueba exigente para el conjunto amarillo tras el parón internacional. El equipo afrontaba la visita a uno de los rivales más potentes de la competición con la intención de prolongar las buenas sensaciones de sus dos anteriores compromisos ligueros, saldados con victorias frente al Málaga (1-3) y al Levante (3-1).
Para afrontar el duelo, el técnico apostó por mantener buena parte de la estructura que había utilizado en esas jornadas. La principal novedad fue la presencia de Juan Foyth, recuperado de su lesión, que ocupó por primera vez esta temporada una posición en el eje de la medular. Completaron la alineación Gulácsi, Freeman, Pau Navarro, Renato Veiga, Cardona, Santi Comesaña, Pape Gueye, Moleiro, Ilias Akhomach y Ayoze Pérez.
Un partido abierto hasta el final
El Villarreal consiguió plantar cara al Real Madrid y firmó una primera mitad destacada, en la que supo competir ante la exigencia del escenario y mantener sus opciones frente al conjunto blanco. Sin embargo, el buen rendimiento colectivo no encontró recompensa en forma de gol.
El marcador terminó decantándose del lado madridista gracias a un tanto de Yan Diomande, una acción que acabaría marcando el desenlace de un enfrentamiento mucho más equilibrado de lo que refleja el resultado.
Los amarillos no renunciaron a buscar el empate durante el tramo final. La expulsión de Vinicius por una agresión a Saliba dejó al Real Madrid en inferioridad numérica y abrió una nueva oportunidad para los visitantes, que insistieron en su intento de rescatar al menos un punto. Pese a la presión final, el Villarreal no logró encontrar el camino hacia la portería rival.
Iñigo Pérez lamenta la falta de acierto
Tras el encuentro, Iñigo Pérez reconoció la decepción por abandonar el Bernabéu sin recompensa, especialmente después del rendimiento mostrado por sus futbolistas. El entrenador consideró que al equipo le faltó precisión en ataque para completar una actuación todavía más satisfactoria.
“Nos ha faltado rematar y tener acierto arriba para hacer un partido redondísimo. Hemos hecho un gran encuentro ante un rival complejo y en un escenario muy difícil para los rivales, pero después de la derrota es difícil hacer una lectura positiva”.
El técnico también se refirió a los datos estadísticos del partido, que reflejaron el buen nivel competitivo de los castellonenses. No obstante, evitó darles un protagonismo excesivo después de una derrota que dejó al equipo sin puntos.
“Si la clasificación fuera por estadísticas, estaríamos en las primeras posiciones. Miraremos las estadísticas y seguro que refrendan el gran partido de los jugadores, pero después de la derrota no es momento de hacer este tipo de lecturas”.
La confianza en el trabajo del equipo
Pese al resultado, Iñigo Pérez defendió la necesidad de mantener la línea de juego que está siguiendo el Villarreal. El entrenador admitió que perder encuentros igualados resulta especialmente frustrante cuando el equipo considera que ha hecho méritos para obtener un resultado distinto, aunque insistió en que la solución pasa por continuar trabajando en la misma dirección.
“Por supuesto que frustra cuando se te escapan los partidos por muy poco. Vemos que competimos bien y que estamos cerca de ganar y cuando no lo consigues habiendo merecido más, como hoy, es frustrante. Pero tenemos claro que debemos seguir así. Es importante que los jugadores sigan creyendo, como hacen, en esta idea, y poder darles los argumentos para que hagan su trabajo y ayudar a que los triunfos lleguen”.
La derrota en Madrid deja al Villarreal con la sensación de haber desaprovechado una oportunidad de sumar ante uno de los grandes de la competición. El equipo, sin embargo, encontró motivos para confiar en su rendimiento, aunque necesitará convertir esa capacidad para competir en mejores resultados en las próximas jornadas.


