ENTREVISTA / Arte
Mireia Hervás Pallarés, es una joven artista vila-realense que ha participado, con su obra Metamorfosis, junto a 15 autoras en la exposición Territorios del Matadero Cirat, donde se reivindica el entorno rural en el arte contemporáneo. La artífice local ha contado a la redacción de POBLE su trayectoria, su obra y su reflexión sobre el arte en los pueblos.
Eric Julián
En la actualidad, estudia un Grado en Bellas Artes en la Universitat Politècnica de València (UPV). Sin embargo, su amor por el arte comenzó acompañando a su abuelo al taller de carpintería, donde el serrín y las maquetas de barcos fueron sus primeras lecciones visuales. «Poco a poco lo que parecía un hobby se convirtió en lo que yo quería hacer», afirma Mireia , tras recordar su cambio de bachiller científico al artístico para llegar hasta el punto en el que se encuentra hoy en día.
Amor por la terreta
Su participación en la exposición colectiva Territorios, celebrada en el emblemático Matadero Cirat, no ha sido casualidad. Tras una estancia de Erasmus en Italia, la distancia de sus raíces le dio una nueva perspectiva. Según explica la artista, estar lejos de casa le hizo darse cuenta de lo importante que es para ella la Comunitat Valenciana.
Esta conexión se materializó en una pieza que fusiona la literatura, el mito y la autobiografía. Su obra Metamorfosis está realizada de bronce, madera y olivo, y creada mediante un molde de su cuerpo. Está inspirada en la novela La vegetariana de Han Kang y el mito de Dafne y Apolo. «No utilizo el cuerpo como un lugar de batalla, sino como un lugar de resiliencia, de paz», detalla, subrayando que su intención con ella es resignificar el cuerpo femenino desde la calma y no desde la huida.
Además, Mireia destaca también que exponer ahí concretamente le supuso un reto arquitectónico y sensorial. Mireia describe el espacio, gestionado por la artista y comisaria Mónica Dueñas, como un lugar «complicado pero interesante» que mantiene la esencia de su pasado industrial. «Aún conserva un poco la energía de lo que es un matadero. Tú entras y se respira», comenta, valorando positivamente que no se haya alterado la estructura original para las muestras de arte contemporáneo.
La de Vila -real resalta también la descentralización cultural. Para ella, es vital que el arte salga de las grandes ciudades y empiece a ocupar los pueblos. «Darle una voz a los pueblos y a las pequeñas ciudades es muy importante porque la cultura mueve masas», asegura.
Un llamamiento a las instituciones y al público local
A pesar de su juventud, Mireia tiene claro que, tras finalizar sus estudios, aspira a cursar el Máster de Producción Artística y realizar residencias en el extranjero. Sin embargo, no olvida las dificultades de su generación. La autora hace un llamamiento a los ayuntamientos para que apuesten por el talento joven: «Se nos complica un poco a la hora de exponer porque somos jóvenes y no tenemos nombre, pero si no nos dan una oportunidad, ¿por dónde empezamos?».
Con la mirada puesta en su próxima exhibición en Sueras el 5 de junio, Mireia anima a sus vecinos de Vila -real a salir de la zona de confort y visitar estas propuestas de interior. Toma como referente local a Paula Bonet, demostrando que el talento de la terreta no tiene fronteras si cuenta con el apoyo necesario.
Finalmente, concluyó con un mensaje para los futuros estudiantes de Bellas Artes: «Es muy complicado meterse. Se basa en trabajar y no parar; tienes que tener las cosas muy claras y poner todo de ti».









