El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana ha resaltado que ampollas y laceraciones son las dolencias más comunes y se originan por factores como aumento de la sudoración y no hacer un cambio progresivo de un calzado cerrado a uno más abierto.
Con la llegada de la primavera, el verano y el cambio de armario, aparece uno de los problemas más habituales en los pies: las ampollas y fricciones provocadas por el calzado de esta época del año.
Desde el Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) se ha llamado la atención en esta época del año genera una auténtica «tormenta perfecta» para la aparición de lesiones cutáneas en los pies debido al aumento de la sudoración , el uso de sandalias y chanclas, y la eliminación de la protección natural que aportan los calcetines.
“La incidencia es especialmente elevada durante los meses estivales. Estudios realizados en grupos de alta movilidad, como peregrinos durante el verano, muestran que hasta el 74% desarrolla ampollas en los pies. Además, se estima que hasta el 80% de las mujeres ha sufrido alguna lesión relacionada con un calzado inadecuado a lo largo de su vida”, ha afirmado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
El riesgo de sufrir rozaduras y heridas aumenta exponencialmente en esta época debido a varios factores como son la sudoración y la humedad porque el calor las incrementa, lo que reblandece la piel y la vuelve mucho más vulnerable frente al roce continuo.
Además, al dejar de utilizarse calcetines y optar por un calzado abierto, se elimina la barrera protectora que absorbe humedad y reduce la ficción, dejando la piel expuesta al contacto directo con costuras, tiras y materiales rígidos.
¿Cuáles son las zonas más afectadas?
“Las lesiones suelen localizarse en puntos muy concretos según el tipo de calzado como son los talones, por el roce con tiras traseras o contrafuertes; el empeine, debido a la presión de las tiras de las sandalias; el espacio entre el primer y segundo dedo, especialmente frecuente con chanclas; el lateral del pie y dedos pequeños, por estrechez o materiales rígidos”, ha explicado el podólogo Jorge Escoto.
El ICOPCV recomienda revisar los pies diariamente y acudir al especialista ante cualquier herida, enrojecimiento o signo de infección.
