Lo que debía ser el inicio de una nueva vida juntos acabó convirtiéndose en una experiencia límite. Una pareja española eligió Maldivas como destino para celebrar su luna de miel, un viaje asociado al descanso y la celebración que, en cuestión de segundos, se transformó en una escena de angustia.
Borja, médico de 31 años y especialista en ginecología en el Hospital General Universitario Doctor Balmis, permanece ingresado en estado crítico tras sufrir el ataque de un tiburón durante una excursión en el mar. Su esposa, hija de un destacado empresario de Castellón, con quien acababa de casarse semanas antes en España, no se separa de él desde entonces.
El ataque se produjo en el atolón de Kooddoo, uno de esos enclaves que suelen aparecer en folletos turísticos por sus aguas cristalinas y su aparente tranquilidad. Allí, en medio de una actividad organizada para visitantes, la situación cambió de forma repentina. El joven resultó gravemente herido en una pierna y tuvo que ser atendido de urgencia tras una pérdida masiva de sangre.
Desde ese momento, el viaje dejó de ser una escapada para convertirse en una carrera contrarreloj. Tras una primera intervención en un hospital del atolón, fue trasladado a Malé, donde permanece en la unidad de cuidados intensivos del ADK Hospital, conectado a soporte vital.
Para la familia, desplazada de urgencia hasta el archipiélago, la situación combina la incertidumbre médica con la distancia y las dificultades logísticas. Denuncian además que la actividad en la que participaba la pareja no contaba con las garantías de seguridad necesarias. La esposa del herido ha iniciado acciones legales, convencida de que lo ocurrido pudo evitarse.
En Alicante, amigos y compañeros de profesión siguen con preocupación la evolución del joven médico, mientras el hospital en el que trabaja mantiene el contacto con su entorno cercano. La historia ha golpeado especialmente por el contraste: de una celebración íntima a una situación crítica en cuestión de minutos.
Los expertos recuerdan que los ataques de tiburón son poco frecuentes a nivel mundial, según datos de la Universidad de Florida. Sin embargo, esa baja probabilidad no elimina el riesgo, especialmente en actividades turísticas vinculadas al entorno marino.
Hoy, lejos de playas paradisíacas y fotografías de recuerdo, la prioridad de la familia es una sola: la recuperación. El viaje que empezó como símbolo de futuro se ha convertido, de momento, en una lucha por la supervivencia.
