La oficina de objetos perdidos de a Policía Local de Castellón ha registrado 258 artículos encontrados en los nueve días de Magdalena. Carteras, gafas y llaves lideran el grueso de lo que ha llegado a la oficina de Tetuán. En un escalón inferior se encuentran los teléfonos móviles, cuya entrada ha disminuido debido a los sistemas de geolocalización. Nueve intensos días de fiesta que dejan un cómputo medio de casi 30 artículos recuperados cada jornada.
«Tenemos una gaveta y no hay día que entremos y no tengamos algo para la oficina», explican María Torres y Marta Chabrera, responsables de este servicio. No obstante, reconocen que las cifras de lo que les llega durante estas fiestas es la más alta del año.
Entregado a sus dueños un 43%
En cuanto a las reclamaciones o preguntas de quienes han perdido alguna cosa alcanzan las 230 en este mismo periodo. La buena noticia es que ya se han entregado 99 de estos artículos. Es decir que un 43% de los dueños que habían perdido algo en Magdalena y han contactado con objetos perdidos han podido recuperarlo.
Para que un objeto pueda ser devuelto, previamente la oficina realiza un detallado trabajo de documentación. «Cada entrada se vuelca en una base de datos donde se cotejan descripciones minuciosas», indican. Las responsables explican que registran detalles como si se trata de una “cartera rosa, marca tal, con documentación a nombre de…” o, en el caso de las gafas de vista, se especifica la marca y si la montura es “metálica o de color”.
Cuando el propietario acude a recoger su pertenencia, el protocolo exige la firma de un documento oficial: “cuando alguien viene a recoger una cartera se le hace un acta de entrega, que nos lo firma”.

Los objetos permanecen siempre en custodia un mínimo de tres meses, «y siempre que tengamos sitio para almacenarlo, lo que sea necesario», añaden. Posteriormente, una de las vías de salida es el ecoparque. No obstante, en objetos como por ejemplo las gafas «las hacemos llegar a una ONG».

Por último, cuando alguien entrega joyas o una cartera con dinero, si al cabo de dos años esa persona lo solicita y nadie lo ha reclamado, puede pedir que se le entregue como compensación.
Cómo contactar con objetos perdidos
Existen tres canales para que el ciudadano consulte si su objeto ha aparecido y está en la oficina: el correo electrónico, la llamada telefónica o la atención presencial, explica María .
Además, añaden que fuera del ámbito institucional, «hay también incluso un grupo de Facebook denominado «objetos perdidos«, que no es gestionado por el Ayuntamiento pero donde los ciudadanos publican pérdidas más cotidianas». «Ahora en Magdalena, por ejemplo ahí había quien preguntaba por horquillas o complementos de indumentaria tradicional», comentan.
¿Cómo llegan esos artículos?
Los objetos que se registran y se custodian en este servicio, los encuentran efectivos de seguridad, brigadas, particulares…. «Se entregan al ayuntameinto, a las tenencias de alcaldías, a policías o hay incluso quien viene hasta aquí para dejarlo», señalan.


En cuanto a la variedad de artículos que se almacenan, algunos de los más curiosos son las matrículas de vehículos, por ejemplo, aunque también abundan, paraguas, bastones y muletas o herramientas de trabajo.



La honradez de la ciudadanía: carteras con dinero
En medio de este heterogéneo universo de los objetos perdidos, una de las cosas que más devuelve la confianza en la bondad del ser humano son los gestos que se repiten. Carmen y María , explican que es habitual «recibir carteras que conservan el dinero intacto». En esta edición de las fiestas, se menciona el caso de varios ejemplos.
Menos móviles y un protocolo específico
En cuanto a los terminales telefónicos, dos datos curiosos: cada vez llegan menos y reciben un tratamiento prioritario para facilitar su recuperación. «Cuanto llega un dispositivo, “lo primero que hacemos es cargarlos”, detallan. El objetivo es mantener la batería cargada para permitir que el dueño pueda geolocalizarlos o que, en caso de que alguien llame, se pueda establecer contacto. De hecho, se han dado situaciones en las que el ciudadano aparece en la oficina afirmando: “sé que tenéis mi móvil porque lo he localizado”.





