Profesores y alumnos se movilizan mientras Educación activa servicios mínimos
La Conselleria de Educación ha perfilado el dispositivo de servicios mínimos que pretende aplicar ante la huelga indefinida del profesorado prevista a partir del 11 de mayo, una convocatoria que tiene su origen en el creciente malestar dentro de la enseñanza pública. Los sindicatos convocantes (STEPV, CCOO, UGT y CSIF) denuncian, entre otros aspectos, recortes, sobrecarga laboral, falta de inversión y un deterioro progresivo de las condiciones en los centros educativos.
El plan, ya trasladado a las organizaciones sindicales, busca sostener una actividad básica en los colegios e institutos mientras dure el conflicto, con especial atención a los momentos clave del curso. La Conselleria plantea así compatibilizar el derecho del profesorado a secundar la huelga con la necesidad de evitar un impacto grave en el alumnado.
El documento distingue entre tipologías de centros y etapas educativas. En todos los centros públicos dependientes de la Generalitat será obligatoria la presencia de al menos un integrante del equipo directivo, que asumirá funciones de coordinación durante la jornada. En Infantil y Primaria se fija un docente por etapa, con un mínimo de uno por cada cuatro unidades, mientras que en las escuelas infantiles la dotación oscilará entre dos y tres educadores en función del tamaño del centro. Para los centros específicos de Educación Especial, se establece una proporción de dos profesionales por cada cinco unidades.
En Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional y otras enseñanzas, el mínimo será de un profesor por etapa y, en cualquier caso, uno por cada diez grupos. Los centros con internado mantendrán además la atención habitual de los días festivos para garantizar el cuidado del alumnado residente.
El punto más sensible de la propuesta se sitúa en segundo de Bachillerato. El profesorado de este curso deberá mantener la totalidad de su horario lectivo con el fin de evitar interrupciones en las evaluaciones finales. La administración autonómica considera prioritario que estos estudiantes puedan cerrar el curso con normalidad y presentarse a la prueba de acceso a la universidad sin contratiempos.
En paralelo, el conflicto no se limita al profesorado. El alumnado también ha decidido movilizarse. El Sindicat d’Estudiants ha convocado una jornada de huelga el mismo 11 de mayo, coincidiendo con el inicio del paro docente. Desde esta organización se expresa el apoyo a las reivindicaciones del profesorado y se denuncia que las condiciones en las aulas llevan años deteriorándose, con problemas que van desde infraestructuras deficientes hasta recortes en programas educativos y en determinadas enseñanzas.
El sindicato estudiantil sostiene que la situación ha alcanzado un punto límite y anima a los estudiantes a sumarse a las protestas y a las movilizaciones previstas en los próximos días. Consideran que las dificultades que afectan al profesorado repercuten directamente en el alumnado, por lo que entienden ambas luchas como parte de un mismo problema.
Por su parte, la Conselleria defiende que la fijación de servicios mínimos responde a la necesidad de garantizar un derecho esencial como es la educación. Recuerda que, aunque el derecho de huelga está reconocido constitucionalmente, la doctrina del Tribunal Constitucional obliga a preservar determinados servicios básicos. En este caso, subraya especialmente la importancia de asegurar las evaluaciones finales, en particular en un curso decisivo como segundo de Bachillerato.
El departamento autonómico insiste en que el objetivo de estas medidas no es sustituir la actividad ordinaria ni neutralizar la huelga, sino asegurar únicamente aquellas funciones imprescindibles para que el alumnado no vea comprometido su desarrollo académico ni su acceso a la universidad.

