El regreso del Villarreal CF a La Cerámica terminó en decepción. El conjunto amarillo tenía en su mano la victoria ante el RC Deportivo, pero vio cómo los gallegos remontaban en el tramo final para llevarse los tres puntos de un encuentro que los groguets llegaron a dominar por 2-1. El 2-3 definitivo dejó al equipo de Iñigo Pérez sin premio en una jornada especialmente esperada por el regreso a su estadio.
Después de un largo verano de obras y mejoras en La Cerámica, el Villarreal volvía a jugar ante su afición en la cuarta jornada de la competición. Lo hacía, además, en plena celebración de las fiestas patronales de la Mare de Déu de Gràcia y después de tres desplazamientos consecutivos en los que el equipo había sumado únicamente dos puntos pese a dejar sensaciones que invitaban a pensar en algo más.
Iñigo Pérez apostó por un once con novedades para recibir al Deportivo. Freeman, Logan Costa y Cardona disfrutaron de su primera titularidad de la temporada, mientras que Nathan Saliba se estrenó como jugador groguet.
El Villarreal consiguió ponerse por delante y encaró el tramo decisivo con ventaja. Nicolas Pepe y Adama Traoré, en propia puerta, fueron los autores de los tantos amarillos. Sin embargo, el encuentro se complicó cuando parecía controlado. Zakaria y Aubameyang aparecieron en los últimos minutos para completar una remontada que dejó helada a La Cerámica y volvió a privar al Villarreal de una victoria que parecía cercana.

Pero más allá del resultado, la derrota dejó preocupado a Iñigo Pérez . El técnico navarro no quiso escudarse en los errores puntuales que terminaron decidiendo el partido y fue especialmente crítico con el rendimiento global de su equipo.
“Tenemos que corregir cosas, más allá de los errores y del desacierto. De haber ganado, me habría ido con la misma sensación. No estoy contento. Nos están faltando cosas que buscamos y que de momento no somos capaces de encontrar”.
Una valoración que refleja la preocupación del entrenador por un comienzo de temporada que tampoco está cumpliendo las expectativas. El Villarreal sigue sin encontrar la regularidad necesaria y la remontada del Deportivo vuelve a dejar al equipo con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad.
“Está siendo malo. No escondemos la verdad. Es algo amargo y que nos duele. Tenemos mucho que analizar para intentar mejorar. No tenemos mucho tiempo para lamentarnos. Debemos ponernos a trabajar, ya que el martes tenemos un partido muy complejo en una competición que nos ilusiona mucho”.
Y ese partido ya está en el horizonte. El Villarreal tendrá que cambiar rápidamente el chip porque el martes espera el Borussia Dortmund, un rival de máxima exigencia que obligará a los amarillos a ofrecer una versión muy diferente.
Pese al golpe, Iñigo Pérez confía en la capacidad de su equipo para reaccionar y recuperar rápidamente la confianza perdida.
“El equipo está capacitado para volver a ganar confianza y hacerlo rápidamente. Sé que vamos a estar preparados para el próximo partido. Este inicio de temporada nos debe servir como alarma para evitar que se repita”.
La alarma, por tanto, ya está activada. El Villarreal quería convertir su regreso a La Cerámica en una fiesta y terminó sufriendo una remontada amarga. Ahora tendrá que demostrar ante el Borussia Dortmund que el tropiezo ante el Deportivo puede convertirse en un punto de inflexión y no en el comienzo de una dinámica preocupante.

