España debe empezar a aplicar medidas de forma inmediata si quiere cumplir en 2030 la nueva Directiva Europea de Calidad del Aire. Esta ha sido la principal conclusión de la primera jornada del curso organizado por la Universitat Jaume I (UJI) dentro de la Universitat d’Estiu, que se celebra en Benicàssim.
Los expertos reunidos en el encuentro coincidieron en que el país avanza más lentamente que otros estados europeos en la adaptación a la nueva normativa. El investigador del CSIC y codirector del curso, Xavier Querol, advirtió de que en España “está todo muy parado” mientras ciudades de países como Alemania, Francia o Países Bajos ya están aplicando medidas para reducir la contaminación.
La nueva directiva fija 2030 como fecha límite para que los estados miembros cumplan los nuevos valores de calidad del aire. No obstante, la normativa contempla posibles aplazamientos hasta 2035 o 2040 en determinados casos.
Durante la jornada también quedó patente que los nuevos límites europeos son más exigentes y se aproximan a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. El objetivo es reducir los riesgos para la salud, los ecosistemas y la biodiversidad.
Implicación ciudadana
Otro de los mensajes destacados fue la necesidad de implicar a la ciudadanía en el cumplimiento de los objetivos. Además, la nueva normativa obligará a ampliar los puntos de medición de la contaminación y a realizar evaluaciones periódicas de los resultados obtenidos.
El ozono aparece como uno de los principales desafíos para España. Los expertos señalaron que las condiciones climáticas y geográficas dificultarán el cumplimiento de los nuevos valores límite de este contaminante.
La representante de la Agencia Europea de Medio Ambiente, Silvia Monge, recordó que el ozono tuvo relación con 63.000 muertes en Europa durante 2023 y provocó importantes pérdidas agrícolas. En España, según los datos expuestos en el curso, este contaminante estuvo asociado a unas 6.500 muertes en ese mismo año.
Los especialistas coincidieron en que reducir las emisiones que favorecen la formación de ozono será clave para acercarse a los objetivos marcados por Bruselas. También alertaron de que la contaminación atmosférica tiene efectos económicos, al afectar a la productividad agrícola y a la competitividad.
La jornada concluyó con un análisis de las iniciativas impulsadas por administraciones autonómicas y locales para diseñar hojas de ruta que permitan adaptarse a las nuevas exigencias europeas. Los participantes subrayaron que los próximos años serán decisivos para que España llegue a tiempo a los compromisos fijados por la Unión Europea.





