La afición del CD Castellón se vuelca en los homenajes al delantero, fallecido a los 30 años, y convierte Castalia en un lugar de encuentro y recuerdo para quien fue uno de los protagonistas del histórico ascenso a Segunda División
La muerte de Jesús de Miguel ha conmocionado a Castelló. El fallecimiento del exdelantero del CD Castellón, este martes, a los 30 años, ha provocado una profunda tristeza en una ciudad que conserva muy presente su contribución a una de las etapas más ilusionantes de la historia reciente del club. Su pérdida ha unido al albinegrismo en numerosas muestras de cariño hacia un futbolista que se ganó un lugar especial entre los seguidores orelluts.
De Miguel fue uno de los protagonistas del ascenso a Segunda División en 2024, una temporada que devolvió la ilusión a Castalia y que permanece en la memoria de miles de aficionados. Sus goles y su participación en aquel equipo le convirtieron en uno de los nombres asociados a un logro que trascendió lo estrictamente deportivo y que se vivió con especial intensidad en la capital de la Plana.
Castalia se convierte en escenario del homenaje
La respuesta de la afición ha sido inmediata. Cientos de seguidores se congregaron este martes en los exteriores de Castalia para rendir homenaje al futbolista, en un encuentro marcado por la emoción y el respeto. Flores, velas, camisetas y fotografías depositadas junto a la puerta 9 del estadio dieron forma a un recuerdo colectivo al que también se sumaron jugadores, técnicos, dirigentes y trabajadores del CD Castellón.
La noticia ha tenido un impacto especialmente doloroso entre quienes compartieron con él vestuario y vivieron de cerca aquella etapa de éxitos. El club suspendió su actividad de entrenamiento tras conocerse el fallecimiento, mientras las muestras de condolencia se multiplicaban tanto en Castelló como en el resto del fútbol español.
El homenaje también ha puesto de manifiesto hasta qué punto el Castellón forma parte de la vida de la ciudad. Castalia, acostumbrado a reunir a miles de personas para animar a su equipo, se ha convertido esta vez en un lugar de encuentro para compartir el dolor y acompañarse en una despedida que nadie esperaba.
Una huella que permanece en el albinegrismo
Más allá de las estadísticas, Jesús de Miguel deja el recuerdo de su participación en un momento decisivo para el club. Aquel ascenso de 2024 seguirá formando parte de la historia del Castellón y, con él, la aportación de un delantero que contribuyó a devolver al equipo al fútbol profesional.
La emoción vivida en Castalia refleja el vínculo que puede establecerse entre un futbolista y una afición incluso después de que sus caminos deportivos se separen. De Miguel ya no vestía la camiseta albinegra, pero su nombre continuaba ligado a los recuerdos de una temporada inolvidable.
Castelló despide ahora a uno de los protagonistas de aquella alegría colectiva. Lo hace desde la tristeza, pero también desde el agradecimiento y el cariño hacia un jugador que, durante su etapa en el club, contribuyó a escribir una página que los aficionados seguirán recordando.



