Entrevista al Conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
- Sobre el día a día y los grandes problemas
Usted se ha mostrado muy firme contra los recortes de agua del Gobierno central. ¿Qué es lo mínimo que necesita la Comunidad Valenciana para que nuestros regantes no salgan perdiendo?
Esta tierra necesita agua. La agricultura depende de ella y, si queremos seguir siendo competitivos, es imprescindible garantizar este recurso. Sin agua, los campos se abandonan y la despensa de Europa que representa el Mediterráneo corre el riesgo de convertirse en el desierto de Europa. Por eso rechazamos frontalmente los recortes al trasvase Tajo-Segura impulsados por el Gobierno central.
No se pueden aprobar las nuevas reglas de explotación de espaldas a los regantes y recortar los caudales enviados, exigimos que se garantice la solidaridad hídrica.
La política hídrica es una política de Estado y tiene que regirse por criterios técnicos y no por criterios políticos, tal y como estamos viendo con este Gobierno. En España hay agua suficiente para todos. Lo que necesitamos es una planificación hídrica basada en una redistribución justa del agua.
En estos momentos tenemos en España un gobierno que nos da la espalda. Un gobierno que toma decisiones sin contar con las Comunidades Autónomas ni con los regantes. Un Gobierno que es materia hídrica está más en la ocurrencia que en la ciencia.
Un gobierno, el de Pedro Sánchez que recorta el agua de los trasvases que son primordiales para nuestra agricultura y que pueden llegar a destruir 15.000 empleos y causar pérdidas millonarias en Murcia y Alicante mientras envía a Portugal volúmenes de agua muy superiores a los solicitados.
Es lamentable que el Ejecutivo priorice inversiones en Marruecos mientras reduce los envíos de agua a la Comunitat Valenciana. Desde el Gobierno de Pérez Llorca estamos aumentando el presupuesto en obras hidráulicas e impulsando la modernización de infraestructuras clave (como el Canal de Riegos de Levante) y la reutilización de recursos para minimizar las pérdidas.
Muchos agricultores sienten que Europa nos usa como moneda de cambio para vender coches a Sudamérica. ¿Qué va a hacer la Generalitat para que no entre producto de fuera que no cumple nuestras mismas normas?
Defendemos la reciprocidad comercial, y exigimos que ningún producto del Mercosur entre en la UE si no cumple las mismas normas medioambientales, sanitarias y laborales que se exigen a los productores europeos.
El Consell reclama la aplicación estricta de las Cláusulas, los controles en frontera, un plan extraordinario de inspecciones físicas y muestreos para frenar la entrada de productos tóxicos o plagas y las Cláusulas de Salvaguardade activación automática en caso de incumplimientos, protegiendo productos sensibles como los cítricos y el arroz.
A la agricultura de la Comunitat Valenciana no le da miedo competir con otros países, pero hay que hacerlo de manera justa. No queremos ser más que otros, pero tampoco menos. Estamos preparados, porque siempre lo hemos hecho, a competir, pero lo queremos hacer defendiendo nuestros productos y en igualdad de condiciones.
¿Podemos estar tranquilos con los controles actuales en los puertos o corremos el riesgo de que entre alguna plaga que acabe con nuestras cosechas?
Hemos denunciado reiteradamente la entrada de plagas a través de los puertos, y hemos exigido a la Unión Europea y al Ministerio de Agricultura que tomen medidas estrictas en los controles de importación, como las de cítricos procedentes de Sudáfrica. Es lamentable que el Gobierno central impida tratamientos fitosanitarios clave para luchar contra plagas agrícolas. Nosotros, para combatir estas plagas, desde la Conselleria hemos destinado un presupuesto histórico de 40 millones de euros a la sanidad vegetal para 2026.
Competir no nos da miedo. Lo que no toleramos es no poderlo hacer con las mismas herramientas que los demás. Aquí el botiquín de los agricultores está vacío porque el Ministerio no nos ayuda y no autoriza tratamientos que si que llevan los productos que vienen de fuera. El botiquín de los agricultores está vacío y esto no lo podemos permitir.
En definitiva, queremos disponer de los mismos tratamientos fitosanitarios que están autorizados para los productores de países terceros que exportan a la Unión Europea.
La retirada de materias activas y la falta de alternativas eficaces está reduciendo la capacidad de los agricultores para combatir plagas y enfermedades, lo que perjudica la competitividad del sector valenciano. Por ello, reclamamos al Gobierno de España que defienda ante la Comisión Europea un marco de reciprocidad, de modo que los productores europeos no compitan en desventaja frente a importaciones procedentes de países donde se permiten tratamientos fitosanitarios prohibidos en la UE.
Tras lo visto con la DANA, ¿qué obras en barrancos y ríos son urgentes para que el agricultor no pierda su cosecha cada vez que llueve fuerte?
La DANA demostró que ya no basta con reaccionar cuando llega la emergencia. Hay que actuar antes. Los agricultores no pueden seguir siendo quienes paguen las consecuencias de la falta de inversiones y del abandono de muchas infraestructuras hidráulicas.
Es imprescindible acelerar la limpieza y el mantenimiento de barrancos, ramblas y cauces, retirar la vegetación y los elementos que dificultan el paso del agua y ejecutar las obras de encauzamiento y laminación de avenidas que llevan años pendientes. Son actuaciones que no pueden seguir retrasándose porque hablamos de proteger vidas, explotaciones agrarias y miles de hectáreas de cultivo.
Y no hay que tener miedo a construir presas y a actuar sobre las que ya tenemos para garantizar la seguridad de la población. La Generalitat tiene una presa de titularidad pública y ya hemos actuado sobre ella. Es la primera presa de titularidad pública que tiene implementado el plan de seguridad, el resto de las presas que son de titularidad del Gobierno de Sánchez lo tienen caducado y sin implantar.
También es urgente reconstruir y reforzar caminos rurales, puentes, acequias, sistemas de drenaje y todas las infraestructuras agrarias dañadas. El agricultor necesita poder acceder a sus parcelas y contar con una red preparada para soportar fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
Desde la Generalitat estamos actuando, y reclamamos al Gobierno de España y a los organismos competentes que asuman su responsabilidad y ejecuten, de una vez por todas, las actuaciones necesarias en los cauces de su competencia. La prevención no puede seguir siendo la gran olvidada de la política hidráulica.
Proteger nuestros barrancos, ríos e infraestructuras agrarias es proteger el trabajo de miles de agricultores, garantizar la producción de alimentos y dar seguridad a un sector estratégico para la Comunitat Valenciana. Nuestro objetivo es que ningún agricultor vuelva a perder la cosecha por la falta de unas obras que deberían haberse ejecutado hace años.
¿Qué le diría a ese agricultor que está a punto de tirar la toalla y abandonar sus tierras porque no le salen las cuentas?
Que no está solo. Sé que hay muchos agricultores que llevan años soportando dificultades enormes: el aumento de los costes de producción, la sequía, las plagas, los daños provocados por la DANA, la competencia desleal de terceros países y, en demasiadas ocasiones, unos precios que no remuneran el enorme esfuerzo que hay detrás de cada cosecha.
La rentabilidad no es un privilegio, es la condición indispensable para que exista agricultura. Si un agricultor abandona sus tierras, todos perdemos: perdemos producción de alimentos, empleo, paisaje, biodiversidad y una parte de nuestra identidad como pueblo.
En poco tiempo hemos sacado más de 150 millones de euros en ordenes de ayuda para el sector y esto solo lo hace este Consell y lo hace solo, sin la ayuda del Gobierno de España. Porque es importante recordar que somos la autonomía peor financiada de España y seguimos apostando por nuestros grandes sectores productivos como en este caso el sector primario.
Por eso, desde la Generalitat tenemos claro que nuestra obligación es estar a su lado. Vamos a seguir defendiendo agua para regar, menos burocracia, una fiscalidad que favorezca al sector, ayudas cuando las circunstancias lo exijan, inversiones en modernización, apoyo al relevo generacional y, sobre todo, una competencia justa para que nuestros productores no tengan que competir con quienes no cumplen las mismas normas.
Vamos a seguir llevando su voz allí donde haga falta, ya sea ante el Gobierno de España o ante las instituciones europeas. Porque quien produce alimentos merece respeto, reconocimiento y políticas que le permitan vivir dignamente de su trabajo.
- Mundo rural e interior
Usted es de Segorbe. ¿Cree que desde los despachos se piensa demasiado en la naranja de la costa y se olvida un poco el olivo o el almendro del interior?
Los cultivos de interior en la Comunitat Valenciana son el pilar básico para fijar población y frenar la despoblación. En concreto, hay dos sectores fundamentales que vertebran el territorio, generan empleo y aportan calidad: el olivar y el viñedo. Con más de 91.000 hectáreas, el olivo es clave en el paisaje de interior, evita la erosión, fomenta la biodiversidad y produce aceites de gran calidad. El viñedo genera actividad económica y riqueza, provocando que las localidades con viñas crezcan en población por encima de la media. Para asegurar el futuro del campo es necesario invertir en la modernización de los regadíos y apoyar el relevo generacional
Los ganaderos del interior dicen que son los que mejor limpian el monte. ¿Van a recibir ayudas directas por esa labor de prevención de incendios que hacen sus animales?
La estrategia del Consell para la ganadería intensiva parte de una convicción muy clara: queremos una ganadería moderna, competitiva, sostenible y con futuro. Y por eso y gracias a nuestra orden de ayudas para jóvenes y nuevas incorporaciones hoy hay 126 nuevos ganaderos más.
Nuestros ganaderos cumplen las normas sanitarias, medioambientales y de bienestar animal más exigentes del mundo. Ahora les corresponde a las administraciones estar a su lado, reduciendo cargas burocráticas, facilitando las inversiones y ofreciendo estabilidad para que puedan seguir generando riqueza y empleo.
Vamos a impulsar la modernización de las explotaciones con 50 millones de euros mediante la digitalización, la eficiencia energética, el ahorro de agua y la incorporación de nuevas tecnologías que mejoren la productividad y reduzcan el impacto ambiental. Queremos que la innovación llegue también a las granjas.
También reforzaremos la bioseguridad y la sanidad animal, porque proteger nuestras explotaciones es proteger la viabilidad de todo el sector.
Pero, sobre todo, vamos a defender la rentabilidad de nuestros ganaderos. Porque sin rentabilidad no hay relevo generacional, no hay inversión y no hay sostenibilidad posible. La mejor política ambiental es que nuestras explotaciones sigan siendo viables.
Y seguiremos reclamando reciprocidad en los mercados internacionales. No es aceptable exigir a nuestros productores los estándares más elevados mientras permitimos la entrada de productos procedentes de países que no cumplen las mismas condiciones. Competir sí, pero siempre en igualdad de condiciones.
¿Qué le ofrece hoy la Generalitat a un joven para que no deje el pueblo y se atreva a montar su propia explotación agrícola?
Apoyo, seguridad y creer en el sector primario y pasar de los anuncios a los hechos.
Lo primero que le ofrecemos a un joven es una oportunidad real para construir su proyecto de vida en el medio rural. Pero también le hablamos con sinceridad: si queremos que un joven se quede en su pueblo, la agricultura y la ganadería tienen que ser rentables. Sin rentabilidad no habrá relevo generacional, por muchas ayudas que existan.
Por eso, desde la Generalitat estamos pasando de las palabras a los hechos. Acabamos de resolver una convocatoria de 27 millones de euros para favorecer la incorporación de 439 jóvenes agricultores y ganaderos, con una ayuda media cercana a los 51.000 euros por beneficiario.
Pero nuestro compromiso no termina con una ayuda económica. Queremos acompañar a esos jóvenes durante todo el proceso, facilitando la modernización de las explotaciones, impulsando la digitalización, mejorando la eficiencia en el uso del agua y la energía y reduciendo las trabas administrativas para que puedan dedicar más tiempo a producir y menos a hacer papeleo.
También estamos defendiendo en Europa y ante el Gobierno de España que nuestros agricultores compitan en igualdad de condiciones. No podemos pedir a nuestros productores los estándares más exigentes del mundo y, al mismo tiempo, permitir la entrada de productos de terceros países que no cumplen esas mismas normas. Defender la rentabilidad de nuestras explotaciones también es una política de apoyo a los jóvenes.
¿Cómo vamos a conseguir que el turista que va al interior a ver el paisaje se deje el dinero allí comprando aceite, vino o productos de la zona?
El primer paso es entender que el paisaje que viene a disfrutar un turista no surge por casualidad. Existe porque hay agricultores y ganaderos que lo cuidan todos los días del año. Los olivares, los viñedos, los almendros o los cítricos forman parte de nuestra identidad y son el resultado del trabajo de muchas generaciones.
Por eso queremos que quien visite el interior de la Comunitat Valenciana no solo admire ese paisaje, sino que también conozca a las personas que lo hacen posible y consuma los productos que allí se elaboran. Cuando un visitante compra una botella de aceite, un vino, una miel o un queso de la zona, no está haciendo solo una compra; está contribuyendo a mantener empleo, población y actividad económica en nuestros municipios.
Tenemos productos agroalimentarios de una calidad extraordinaria, muchos de ellos amparados por denominaciones de origen, indicaciones geográficas protegidas y marcas de calidad que son la mejor carta de presentación de la Comunitat Valenciana. Nuestro reto es convertir esa excelencia en una experiencia para el visitante.
Desde la Generalitat estamos apostando por unir agricultura, gastronomía y turismo. Queremos impulsar rutas del vino, del aceite, de la trufa, de la cereza o de otros productos emblemáticos, apoyar las visitas a bodegas, almazaras y explotaciones agrícolas, y promocionar los mercados de proximidad y las ferias agroalimentarias como espacios donde el productor pueda vender directamente y contar la historia que hay detrás de cada producto.
El turismo de interior no debe limitarse a generar visitantes; debe generar oportunidades. Cada euro que un turista invierte en un producto local se multiplica en el territorio, porque ayuda a mantener explotaciones agrarias, pequeñas empresas familiares, comercios y empleo.
En definitiva, queremos que el turista se lleve el sabor de nuestra tierra, que descubra el valor de nuestros productos y que, cuando vuelva a casa, siga eligiendo los alimentos de la Comunitat Valenciana. Esa es la mejor forma de convertir el turismo en una herramienta de desarrollo rural y de futuro para nuestros agricultores y ganaderos.
- El lado más personal
De Madrid a Valencia: Después de tantos años en el Congreso en Madrid, ¿le ha costado mucho volver a «embarrarse las botas» con la gestión directa de aquí?
Trabajar por los valencianos es siempre un placer y yo lo he hecho siempre desde todas las responsabilidades públicas que he tenido. Ahora me siento muy orgulloso porque el sector primario es algo más que un sector económico es una manera de vivir, es una manera de querer a nuestra tierra y es una manera de defender todo lo que somos.
Siempre he entendido la política como un servicio público y, esté donde esté, mi compromiso ha sido el mismo: defender los intereses de la Comunitat Valenciana y de sus ciudadanos.
He encontrado un sector extraordinariamente fuerte, que ha sabido afrontar sequías, plagas, el incremento de los costes de producción, una DANA devastadora y una competencia internacional que muchas veces no juega con las mismas reglas. Precisamente por eso creo que la Administración tiene la obligación de ser una aliada del sector y no un obstáculo.
Mi prioridad como conseller es muy clara: defender la rentabilidad de nuestras explotaciones, garantizar agua para quien produce alimentos, impulsar el relevo generacional, reducir la burocracia y dar voz al sector primario allí donde sea necesario. Porque detrás de cada explotación agrícola, ganadera o pesquera hay familias, empleo, territorio y una forma de vida que merece todo nuestro respaldo.
En política uno puede cambiar de responsabilidad, pero no de principios. Y el mío sigue siendo el mismo: trabajar para que el campo, la ganadería y la pesca de la Comunitat Valenciana tengan el reconocimiento, el apoyo y el futuro que merecen.



