La apuesta del Ayuntamiento por potenciar y ampliar la programación se ha saldado con un balance muy positivo y una alta participación
L’Alcora cierra hoy un intenso fin de semana de celebraciones en honor a San Cristóbal, patrón de la localidad y de los conductores. La apuesta del Ayuntamiento por potenciar y ampliar la programación de la festividad se ha saldado con un balance muy positivo y una alta participación en todos los actos populares y tradicionales organizados.
Las actividades arrancaron el jueves con las propuestas infantiles en la plaça la Sang. El viernes, la programación matutina estuvo marcada por la naturaleza y la tradición, con la Font Nova como punto de encuentro, donde vecinos y autoridades se dieron cita para cruzar el río, tal y como lo hacían sus antepasados. Un año más, Enrique Salvador, presidente de la Coordinadora de Asociaciones Culturales de l’Alcalatén y Barrios de l’Alcora, fue el encargado de dar voz a la tradición oral, narrando la historia de San Cristóbal, mediante la clásica ‘Auca del Sant’.
Ya por la tarde, la actividad se trasladó a la plaça la Sang con la apertura de la feria de San Cristóbal. Este año, la cita ha tenido un carácter muy especial al acoger la exposición de fotos conmemorativa por los 100 años de la Font de la Sang, un valioso recorrido visual por este hito histórico del municipio. Seguidamente, se vivió uno de los momentos más arraigados: la ‘crema de los ninots’. Esta comitiva festiva – animada por la música de la Colla de Dolçainers i Tabaleters l’Alcalatén- llenó de vida las calles de la villa, recorriendo diferentes barrios del municipio: La Báscula, Sant Salvador y la Sang, que sacaron a relucir su ingenio y espíritu crítico con sus respectivos ‘ninots’. También participaron los usuarios y usuarias del Casal Jove, un respaldo de las nuevas generaciones que resulta fundamental para revitalizar esta costumbre y garantizar su continuidad en el tiempo. Cabe recordar que este emblemático acto nació a principios del siglo XX como una manifestación popular de sátira y crítica vecinal a través del fuego; un ritual donde estas figuras de cartón, paja y ropa vieja se convierten en cenizas para purificar y quemar simbólicamente todo lo malo del año a través del humor.
La jornada del viernes también dejó dos grandes novedades en esta edición. Por un lado, el paraje de San Cristóbal se estrenó como escenario musical acogiendo el concierto del cuarteto de clarinetes Clariventum. Por otro lado, la plaza portátil instalada en la campa de camiones vibró con un espectacular evento ecuestre inédito en l’Alcora, organizado en colaboración con el Club Hípico La Ferradura, al que siguieron vaquillas, toro embolado y la música de la discomóvil Bandalay.
El sábado se confirmó como el día más participativo de las celebraciones. La tarde taurina en la plaza portátil acogió una novillada, correspondiente al XVIII Trofeo Manolo Madrid, que contó con la colaboración de la Escuela Taurina de Castelló y el Club Taurino de l’Alcora, y estuvo amenizada por la Agrupació Musical l’Alcalatén. Tras las vaquillas para los aficionados y la actuación del grupo Los Maquis, llegó la cena de ‘pa i porta’, un acto que logró reunir a alrededor de 1.000 personas en la campa y que precedió al divertido concurso del Grand Prix con vaquillas para las peñas locales y el broche musical con Bandalay.
Hoy domingo, como colofón a los festejos y haciendo honor al patrón de los conductores, la jornada ha estado marcada por la tradicional bendición y procesión de vehículos por las calles de la localidad, seguida de la misa en la ermita, eventos organizados por la Junta de San Cristóbal, que han puesto el punto final perfecto a unas fiestas patronales que han sabido conjugar la innovación con el respeto más absoluto a las tradiciones alcorinas.




