La cantera grogueta se quedó a las puertas de la final de ascenso a Segunda División que había trabajado durante 180 minutos de eliminatoria. El Villarreal B, que llegaba al Ruta de la Plata con la ventaja del 2-0 conseguido en la ida, vio cómo su sueño de seguir adelante en el playoff de ascenso se esfumaba en el descuento tras una controvertida decisión arbitral que cambió el destino de la eliminatoria.
El conjunto dirigido por David Albelda realizó un encuentro serio, competitivo y con personalidad. Los amarillos supieron resistir el empuje inicial de un Zamora obligado a remontar y, pese a jugar durante muchos minutos en inferioridad numérica, mantuvieron vivas sus opciones de clasificación hasta el último suspiro.
Sin embargo, cuando el reloj ya acariciaba el minuto 90, apareció la acción que marcaría el partido. El colegiado Palomares Gutiérrez señaló un penalti muy protestado por los jugadores del Villarreal B y validado posteriormente desde el VAR. Una decisión que generó una enorme indignación en el banquillo visitante y que permitió al Zamora igualar la eliminatoria para terminar certificando posteriormente su clasificación.
Hasta ese momento, el filial amarillo había demostrado méritos suficientes para seguir en la lucha por el ascenso. El equipo compitió con madurez, supo sufrir cuando el partido lo exigió y mantuvo el control emocional en un escenario de máxima presión. Pero el desenlace acabó quedando condicionado por una decisión arbitral que sigue generando debate entre aficionados y protagonistas.
La actuación de Palomares Gutiérrez dejó además otro episodio polémico con la expulsión de David Albelda. El técnico del Villarreal B acabó viendo la tarjeta roja en un tramo final cargado de tensión, reflejo de la frustración acumulada por un equipo que veía cómo una eliminatoria que tenía encarrilada se escapaba de sus manos.
El Zamora aprovechó la oportunidad y logró una remontada histórica ante más de 7.000 aficionados en el Ruta de la Plata, clasificándose para la siguiente ronda del playoff. Sin embargo, en Villarreal queda la sensación de que la cantera grogueta cayó de pie, después de competir, resistir y hacer méritos suficientes para seguir adelante.





