La expedición en moto duró 15 días, recorrieron 10.295 kilómetros y pasaron por 12 países
Juanjo Clemente
Domingo Miralles y Joaquín Font, dos aficionados a las motos desde los 14 años que contaron con la posibilidad de hacer un viaje a Cabo Norte, “siempre había estado ahí”, pero el momento nunca llegaba y los años pasaban. “Así que tenía que ser este año”, afirma Joaquín Font de Mora , quien rápidamente le trasladó la idea de viajar en moto a Cabo Norte a la familia y, a continuación, la invitación a su compañero Domingo Miralles con el propósito de que se uniera a una aventura difícil e inolvidable. Pero la primera reacción de Domingo no fue realizarla, aunque la decisión no fue definitiva. Durante quince días, una mezcla de ilusión y dudas invadieron a Domingo. “Venía de la mayor concentración de motos de España, la Pingüinos, y por motivos de trabajo veía complicado emprender la aventura, aunque pensé que el ir cumpliendo años te alejaba cada vez más de ese sueño”, reconoce un Domingo que finalmente aceptó el reto de marcharse a Cabo Norte.
Se trata de un desafío importante de constancia y espíritu aventurero, una gesta para llegar al extremo más septentrional de Europa sobre dos ruedas que los participantes afortunadamente lo pudieron realizar sin incidentes y disfrutando del recorrido.
La expedición formada por estos dos amigos emprendió el viaje con dos maletas llenas de enseres e ilusión para recorrer 10.295 kilómetros en 15 días. “Las tres primeras etapas fueron las más largas, con más de 800 km al día para llegar a Copenhague, atravesando Francia y Alemania lo más rápido posible”, explican Font de Mora y Miralles. “De Dinamarca a Suecia bajamos el ritmo de kilómetros, solo 600 al día, porque ya no hay autopistas rápidas como las de Francia y Alemania”, añaden.
Desde las 8 h. a las 18 h. solía cumplirse cada etapa de un viaje que transcurrió sin incidencias. “Solo un día, por climatología, no pudimos hacer los kilómetros previstos, que hubo que recuperar en las jornadas posteriores”, reconocen ambos motoristas que han atravesado un total de 12 países en su ruta de ida y vuelta al Cabo Norte. “Al regreso, lo hicimos por los países de centro Europa, con una parada de tres días en Praga, donde nos encontramos con nuestras familias”, relatan.
El viaje que no puede perderse un motorista
Es el destino icónico para cualquier amante de las motos. “Por sus paisajes tan espectaculares, por el contacto con la naturaleza, por las temperaturas…”, evocan los vila-realenses. Y aunque es cierto que el paso por Francia y Alemania les llevó a soportar temperaturas de hasta 41 grados, una vez llegaron a Estocolmo, el tiempo cambió. “Ya no podíamos quitarnos ni el mono ni el chubasquero”, advierten a la vez que recuerdan anécdotas como las protagonizadas por los renos cruzando las carreteras. “Visitar ciudades como Copenhague, Estocolmo, Rovaniemi…, probar las distintas gastronomías…, fue una gran experiencia”, recuerdan los motociclistas, que también cruzaron el círculo polar hasta en dos ocasiones, “una por Suecia y otra por Finlandia”.
Es el viaje que siempre debe hacer un motorista. “Desde Vila -real a Cabo Norte subimos 31 grados más de latitud, de hecho, cuando llegas al globo terráqueo anclado en el acantilado, ves la forma de la esfera de la Tierra en el horizonte del mar”, detallan.
Es el trayecto más especial, “pero nunca debe ser el último”, bromea Font de Mora , “siempre hay que decir que es el penúltimo”. Por eso la Honda XADV 750 de Joaquín, y la BMW de más de 41 años de Domingo, están a punto por si surge el momento y la inquietud para emprender una próxima aventura.


Más información en la edición nº331 de la Revista POBLE.






