Los cementerios de la provincia de Castellón, como los de toda España, registrarán la próxima semana un trasiego atípico. Llega la festividad de ‘Tot Sants’, y si las generaciones más jóvenes se afanan por encontrar el disfraz más terrorífico o imitar costumbres importadas con fiestas de ‘Halloween’ que aprovechan el tirón comercial, para los más mayores, la tradición pasa por ‘ir al cementerio’. Se trata de dejarlo todo limpio, en lo que para algunos se convierte en un ritual propio de estas fechas,.
Personas, en su mayoría mujeres y probablemente de edad avanzada, se dirigen a los nichos o tumbas de sus familiares difuntos con el ‘kit’ del cementerio: un cubo pequeño, trapos y algún producto de limpieza, quizás una llave si se trata de nichos antiguos con vidrio y tal vez, según si falta mucho para el día, ya con el ramo o el centro de flores naturales.
Castellón no es una excepción, y especialmente en el cementerio ‘viejo’, el de San José, este ‘ritual’ de limpieza resulta cada vez más complicado para quienes también envejecen y no encuentran relevo próximo que les acompañe a cumplir la tradición.
Quizás por eso, los servicios de limpieza de nichos para estas fechas son cada vez más demandados. Diez días antes de la festividad de los difuntos, apenas quedan dos ‘huecos’ para acoplarlos al planing de limpieza ya previsto.
El precio de limpiar un nicho es de 25 euros. Si se trata de lápida en el suelo son 35. Quien atiende al teléfono estos días, ya advierte que se trata de «limpieza» por tanto eso de «cambiar mantelitos cuando son nichos con vidrio que aún mantienen estos elementos, habría que hablarlo».

Con todo, avisa que la demanda es tan alta que cree que tendrán que empezar a limpiar ya «el próximo lunes, para poder llegar a todos los encargos». En cuanto al pago, deber formalizarse de manera anticipada e «in situ». El horario para este trámite es solo de mañanas, aunque se ofrece la posibilidad de poder «ir a pagar, por la tarde, al cementerio nuevo».
El servicio, a priori tiene un precio asequible, y más aún si se tiene en cuenta que cuesta lo mismo limpiar un nicho que esté en una segunda fila o tocando suelo que si se trata de los más altos que requieren buscar y usar una escalera. Con todo, sin embargo, quienes son fieles a esta tradición reconocen que como todo «se va perdiendo» y que no es extraño que quienes más interés tienen en honrar a sus difuntos sean también quienes por edad y salud, más limitaciones suelen tener.
A este servicio, luego hay que sumarle el ramo que cada cual quiera ponerle. En este caso los precios son variables, aunque el espacio que ocupan los nichos impone limitaciones. Sea como sea, al menos, una vez al año, los cementerios se llenan de personas que siguen la tradición de llevar flores frescas a quienes los habitan y optar o no por un servicio de limpieza previo.


