La remodelación del Estadio de la Cerámica ha provocado una auténtica carrera contrarreloj entre los aficionados del Villarreal CF afectados por los cambios de ubicación de sus abonos. La jornada de este lunes dejó imágenes con multitud de seguidores haciendo cola durante horas, e incluso pasando la noche en las inmediaciones del estadio, para tratar de asegurarse un nuevo asiento.
Los primeros aficionados comenzaron a llegar en la noche del domingo y, conforme avanzó la madrugada, la fila fue creciendo de manera constante. A partir de las cinco de la mañana la afluencia se disparó y, cuando las taquillas abrieron sus puertas, la cola ya se extendía desde la zona de atención al abonado hasta las obras de los nuevos vestuarios.
La elevada ocupación del estadio ha convertido cualquier cambio de localidad en un auténtico rompecabezas. Encontrar un asiento que satisfaga las preferencias de los afectados se ha convertido en una misión muy complicada, especialmente para aquellos grupos de familiares o amigos que desean seguir viendo los partidos juntos.
Las obras de mejora de La Cerámica eran necesarias para completar la transformación del estadio y ofrecer unas instalaciones más modernas, pero el proceso de reubicación está generando inconvenientes entre algunos de los afectados amarillos.
Pese a las molestias la mayoría de seguidores ha afrontado la jornada con resignación y paciencia, conscientes de que la única forma de tener más opciones era situarse entre los primeros de la cola.
El Villarreal continúa trabajando para atender a todos los abonados afectados y tratar de ofrecerles la mejor solución posible dentro de las limitaciones que presenta un estadio prácticamente lleno. Sin embargo, la sensación entre muchos de los afectados es que el proceso está siendo más complejo de lo esperado, dejando una jornada marcada por las largas esperas, cierta incertidumbre y el deseo de encontrar un buen hueco desde el que seguir animando al Submarino Amarillo.











