El Villarreal CF descubrirá un azulejo en homenaje al técnico en el Passeig Groc como reconocimiento a su histórica trayectoria en el banquillo groguet
Marcelino: “Estoy muy satisfecho por haber respondido a la confianza, porque ahí están los resultados”
El Villarreal CF vivirá una jornada de reconocimiento especial hacia Marcelino García Toral en la previa del encuentro frente al Atlético de Madrid. El técnico asturiano será homenajeado con un azulejo en el Passeig Groc, el paseo de la fama del Estadio de la Cerámica, en reconocimiento a su trayectoria en el banquillo amarillo.
El acto tendrá lugar a las 19:30 horas, tras la llegada del equipo al estadio, y contará con la presencia del presidente Fernando Roig y del consejero delegado Fernando Roig Negueroles, además del apoyo de una afición que podrá acompañar el momento desde los alrededores del estadio.
El Villarreal CF reconoce así a su entrenador con más partidos dirigidos y más victorias en la historia del club: 298 encuentros y 145 triunfos, repartidos en dos etapas (2013–2016 y 2023–2026) que han dejado una huella profunda en la evolución del equipo.
“Muy satisfecho por haber respondido a la confianza”
Marcelino agradece tanto al club como a las personas que apostaron por él en ambas etapas. “Estoy muy agradecido a los dirigentes que confiaron en mí para hacerme cargo en estas dos etapas del Villarreal”, explica el técnico, antes de subrayar la importancia de los resultados obtenidos: “Estamos muy orgullosos y muy satisfechos de haber respondido a esa confianza porque ahí están los resultados”.
El entrenador recuerda dos etapas marcadas por la dificultad inicial y la capacidad del grupo para revertir situaciones complejas: “Fuimos capaces, entre todos, de revertir situaciones complejas y que el equipo tuviese un cambio drástico e importante para mí”.
El ascenso y la tensión de un camino decisivo
Uno de los recuerdos más intensos de su trayectoria llega al hablar del regreso a Primera División. Marcelino rememora una temporada de máxima exigencia emocional, con momentos de presión constante y un desenlace muy ajustado.
“Había una distancia considerable para lograr el ansiado ascenso”, explica, recordando una fase en la que el equipo tuvo que encadenar una racha decisiva de victorias para alcanzar el objetivo.
También destaca el papel de la afición en aquel proceso, con desplazamientos masivos que marcaron la temporada: “Recuerdo que se trasladaron sobre 3.000 personas, que para este club son muchísimas”.
Europa, crecimiento y noches de alto nivel
El técnico también repasa la evolución del equipo en su crecimiento competitivo, especialmente en el ámbito europeo, donde el Villarreal consolidó su presencia entre los grandes del continente.
Marcelino subraya la dificultad de competir en varias competiciones a la vez, pero también el mérito del grupo: “El equipo fue increíblemente competitivo, se levantó inmediatamente de cualquier golpe”.
En ese recorrido aparecen eliminatorias exigentes y escenarios de máxima dificultad, como la eliminatoria ante el Napoli o la histórica noche de Anfield, que define como un aprendizaje dentro de su trayectoria.
“Estuvimos cerca, estuvimos a 90 minutos de ello”, recuerda sobre aquella semifinal europea, consciente del nivel del rival y del valor de haber llegado tan lejos.
El valor del equipo por encima de todo
Más allá de los resultados, Marcelino insiste en la idea de colectivo como base del éxito. “Siempre digo que lo más importante es tener buenos futbolistas, buenas personas y con buena mentalidad”, afirma, defendiendo una idea de grupo por encima de cualquier individualidad.
También tiene palabras especiales para los jugadores que atravesaron momentos difíciles durante la temporada, especialmente por lesiones: “Para mí eso sí que tiene un valor especial porque han sabido estar y ayudar”.
Un cierre de etapa marcado por el agradecimiento
El entrenador reconoce que esta última etapa ha tenido un componente emocional especial, tanto por el recorrido como por la forma en la que se ha cerrado.
“Para mí es muy difícil responder a esa pregunta por no decir imposible”, explica cuando se le pide destacar a un solo jugador, insistiendo en que el mérito es colectivo.
Sobre el homenaje, lo resume con claridad desde lo personal: “Qué significa este acto, para mí un agradecimiento, siempre estaré agradecido”.
Marcelino también pone en valor el trato recibido dentro del club y con su entorno humano, desde jugadores hasta todos los trabajadores de la entidad, a quienes define como parte fundamental de su experiencia en Villarreal.
“Es como mi segunda familia, mi segunda casa”, concluye, dejando claro el vínculo construido durante estos años.
El azulejo en el Passeig Groc será, así, el cierre simbólico a una etapa que no solo se mide en cifras históricas, sino también en una relación emocional que ha marcado tanto al club como al propio entrenador.





