En Europa, la innovación se centra principalmente en la recogida de baterías usadas y en su transformación química para recuperar materias primas destinadas a nuevas baterías
El número de baterías de iones de litio y similares próximas al final de su vida útil aumentará de forma significativa a partir de mediados de la década de 2030, lo que constituye un reto clave para la gestión segura y eficiente de estos residuos. Empresas, universidades y centros público de investigación están respondiendo, acelerando la innovación para fomentar el reciclaje de materias primas críticas, reducir la dependencia de la extracción primaria y minimizar el impacto medioambiental.
Según un nuevo estudio publicado hoy por la Oficina Europea de Patentes (OEP) y la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las familias internacionales de patentes (IPF) relacionadas con la economía circular de las baterías experimentaron un crecimiento medio anual del 42% entre 2017 y 2023. Esta cifra se sitúa por encima del 16% correspondiente al conjunto de la fabricación de baterías recargables y del 2% del total de los sectores tecnológicos durante el mismo periodo.
“La innovación en tecnologías de circularidad de las baterías es clave para asegurar el acceso a recursos, reforzar la competitividad y reducir el impacto medioambiental”, explica el presidente de la OEP, António Campinos.
Más de uno de cada cuatro coches vendidos a nivel mundial en 2025 fue un vehículo eléctrico, dependiente de baterías de iones de litio u otras tecnologías modernas. Sin embargo, se prevé que alrededor de 1,2 millones de baterías de vehículos eléctricos alcancen el final de su vida útil en 2030 y 14 millones en 2040, mientras que las actuales cadenas de suministro de minerales y componentes para baterías están altamente concentradas en un número reducido de países y proveedores.
Aunque el crecimiento en la circularidad de las baterías ha sido más rápido en Asia, el informe muestra que la innovación en Europa también está aumentando. Con el apoyo específico de la UE, esta actividad podría sentar las bases de un ecosistema europeo sólido en torno a la circularidad de las baterías.
