Ayer, día 28, no fue un día cualquiera para la UNED de Castellón. Fue un día de memoria, de gratitud y de reconocimiento. En un acto íntimo y profundamente emotivo celebrado en su domicilio, Henri Bouché recibió una placa que honra toda una vida dedicada a la UNED y acercar la educación a quienes más la necesitaban.
La trayectoria de la UNED en la provincia de Castellón es, en gran medida, el reflejo de una visión adelantada a su tiempo. Una visión que inició Henri Bouché, figura clave durante 25 años al frente de la institución, y que hoy encuentra continuidad en una nueva etapa marcada por la misma vocación de servicio público, innovación educativa y compromiso social.
Herni Bouché fue el gran impulsor de un modelo universitario abierto, cercano y transformado. Su apuesta por el programa UNED Senior, iniciado en Vila -real cuando aún era una iniciativa prácticamente desconocida, supuso un punto de inflexión en la concepción de la educación para personas mayores. Gracias a su liderazgo, este programa no solo arraigó en la provincia de Castellón, sino que se extendió posteriormente por toda España, convirtiéndose en un referente del envejecimiento activo y la formación universitaria a lo largo de la vida.
Su legado también se materializa en el crecimiento estructural de la UNED en el territorio. La consolidación de la sede actual de Vila -real, fruto de su capacidad de gestión y colaboración institucional, así como el impulso de iniciativas en municipios como Benicarló, marcaron las bases de una universidad más accesible, sólida y conectada con su entorno.
Hoy, la UNED de Castellón continúa avanzando sobre esos mismos cimientos. Bajo la dirección de Alejandro Ribes Ferrer , la institución está reforzando y ampliando los programas que en su día definieron el proyecto de Bouché, especialmente el desarrollo y expansión del UNED Senior en toda la provincia. Asimismo, se están recuperando y fortaleciendo las relaciones institucionales que hicieron posible el crecimiento de la UNED en sus primeras etapas, consolidando una red de colaboración al servicio de la ciudadanía.
Esta nueva etapa no supone una ruptura, sino una evolución coherente de un mismo proyecto. Una continuidad basada en valores compartidos: la educación como derecho, la universidad como servicio público y el conocimiento como herramienta de inclusión.
El reconocimiento celebrado ayer no es solo un ejercicio de memoria, sino también una reafirmación del camino emprendido. Un camino que hoy sigue más vigente que nunca.
Porque cuando una visión es sólida, trasciende a las personas y se convierte en legado. Y en Castellón, ese legado no solo perdura: sigue creciendo.




