Aseguran desde Fadrell que hablar de la Gaiata 2 es hablar de memoria, de raíces y de una manera muy concreta de entender la Magdalena. “Representa parte de la historia de las Gaiatas, una historia de más de 80 años”, así lo explica su comisión con orgullo. “No es solo un monumento que se enciende una semana al año: es una luz que ha guiado generación tras generación y que sigue marcando identidad dentro del sector”, añade su presidente.
Este 2026 la ilusión vuelve a ser protagonista. La Magdalena se afronta, dicen, “con tantas ganas como el año pasado”, convencidos de que están a las puertas de “las mejores fiestas del mundo”. Esa emoción, lejos de ser retórica, se respira en cada rincón del casal y en cada grupo de trabajo.
Una comisión de 109 personas que trabaja todo el año
Detrás de la Gaiata 2 hay 109 socios organizados en distintos equipos que sostienen el día a día de la comisión. Venta de llibrets, matadero, vidrieras, publicidad… cada área tiene su cometido y todos suman para que el resultado final luzca en la semana grande.
Pero la actividad no se limita a los meses previos a la Magdalena. Durante el año organizan celebraciones como Carnaval o Halloween y dinamizan su local social con torneos de dardos o partidas de guiñote. Esa constancia es la que mantiene viva la comisión y fortalece los lazos entre generaciones.
En los últimos años, además, la evolución ha sido notable. La comisión ha crecido no solo en número, sino también en implicación. Desde el cambio de presidencia, se ha apostado por un modelo más participativo, donde cada integrante puede expresar su opinión y aportar ideas para construir un monumento y unas fiestas mejores para todos. Esa apertura interna ha reforzado el compromiso colectivo y ha marcado una nueva etapa.


Un monumento clásico que mira a los antiguos oficios
Si algo tienen claro en Fadrell es que el monumento debe ocupar un lugar central dentro de la fiesta. Por eso trabajan para elevar la calidad de sus gaiatas y destacar dentro del sector.
La Gaiata Mayor de este año será de estilo clásico, con una presencia destacada de vidriera. Uno de los detalles más especiales estará en las pequeñas vidrieras, donde se representarán antiguos oficios de la ciudad, un guiño al pasado que conecta tradición y arte.
En la gaiata infantil, en cambio, han decidido arriesgar. La novedad más llamativa es la ausencia de los clásicos brazos, un cambio que rompe con la estructura habitual y que promete sorprender cuando se desvele por completo.
Al frente de la representación festiva se encuentran la madrina, Nuria García Falomir y la madrina infantil, Noa Martí nez Balien acompañadas por sus respectivas cortes de honor. Junto a ellas, el presidente, Rubén Llansola, lidera una comisión que ha reforzado su cohesión y su ambición en los últimos años.
El desfile, el gran examen
Aunque la Magdalena está llena de momentos especiales, para la Gaiata 2 hay un acto que lo resume todo: el Desfile de Gaiatas. Es ahí donde se ve reflejado el esfuerzo acumulado durante meses, donde el monumento se muestra en todo su esplendor y donde la comisión siente que su trabajo cobra sentido ante la ciudad.
Además, la plaza del sector, Fadrell, volverá a convertirse en punto de encuentro. Durante la semana actuarán grupos musicales de estilos variados, pensados para todos los públicos. Y el viernes por la mañana, la programación se centrará en los más pequeños, con actividades infantiles acompañadas de música en directo, reforzando ese carácter familiar propio de la comisión.
Con más de ocho décadas de historia a sus espaldas, la Gaiata 2 afronta una nueva Magdalena combinando tradición, participación y ganas de innovar. Una luz que no solo alumbra un monumento, sino que mantiene viva la esencia de todo un sector.

