Con todo Castellón ultimando preparativos para la Magdalena, las Gaiatas, uno de los colectivos más relevantes se afanan en tenerlo todo listo para la semana de fiestas. En el ‘matadero’, se dan los últimos retoques a los monumentos, las banderas frente a las casas de madrinas y cargos de las fiestas ya están colgadas, las carpas de cada sector, plantándose…y todo un sin fin de detalles de una compleja trastienda del ‘món fester’ de las gaiatas que sólo conocen quienes están dentro.
Diecinueve comisiones con identidades y singularidades propias, por eso www.revistapoble.net le roba unos minutos al presidente de la Gestora de Gaiatas, José Antonio Lleó, que estos días, también alterna los actos oficiales previos con la ropa de faena para ayudar en el almacén de Gaiatas Pepín Marco.
Pregunta: José Antonio , para empezar, a quien no sepa realmente qué hacéis, ¿cómo definirías el trabajo que realiza la Federación Gestora de Gaiatas?
Respuesta: La Federación Gestora de Gaiatas es el órgano que coordina, representa y defiende a las 19 Gaiatas que forman parte de nuestras fiestas fundacionales, las Fiestas de la Magdalena de Castellón de la Plana.
Nuestro trabajo es, principalmente, servir de nexo entre las comisiones y el Patronato de Fiestas, canalizar propuestas, resolver conflictos y garantizar que todas las Gaiatas puedan desarrollar su actividad en igualdad de condiciones. Además, coordinamos actos conjuntos, velamos por el cumplimiento de la normativa y trabajamos para mantener viva la esencia y la tradición gaiatera.
P: De todas las funciones, ¿cuál crees que es la más necesaria y por la que en su momento se creó?
R: La función más necesaria —y probablemente el motivo principal de su creación— es la de representación y defensa conjunta de las Gaiatas. Individualmente, cada comisión tiene su realidad, pero unidas tenemos más fuerza.
La Federación nació para que las Gaiatas tuvieran una voz común ante la administración, para organizar aspectos que afectan a todas por igual y para evitar desigualdades. Esa coordinación sigue siendo hoy imprescindible.
P: ¿Qué sería mejorable en su funcionamiento?
R: Siempre hay margen de mejora. Creo que debemos avanzar en: Una comunicación más ágil y transparente, mayor planificación a largo plazo, más participación de las comisiones en la toma de decisiones y adaptación a las nuevas generaciones, tanto en gestión como en promoción. Además también es importante seguir modernizando procesos sin perder nuestra identidad.
P: Como presidente, ¿qué es lo más complejo de gestionar?
R:Lo más complejo es encontrar el equilibrio. Cada Gaiata tiene su idiosincrasia, su historia y sus circunstancias. Conciliar intereses distintos y, a veces, contrapuestos no es sencillo. Además, la gestión del voluntariado es delicada: todos trabajamos por amor a la fiesta, con tiempo limitado y muchas responsabilidades personales y laborales. Mantener la motivación y el consenso es un reto constante.
El futuro: una reflexión para preservar el ‘món gaiater’
P: Desde tu perspectiva global, y anteriormente como veterano al frente de una gaiata, ¿cómo ves la salud del mundo de las Gaiatas cuando cada año se repiten los mismos problemas a la hora de encontrar representantes?
R: Es una preocupación real. Cada año cuesta más encontrar representantes, especialmente en determinadas edades. La sociedad ha cambiado: hay más compromisos, más oferta de ocio y menos disponibilidad.
Dicho esto, también veo ilusión y compromiso en muchas comisiones. El mundo de las Gaiatas sigue vivo, pero necesita adaptarse. Tal vez debamos reflexionar sobre el modelo de representación, las exigencias y cómo facilitar que más jóvenes quieran dar el paso. La salud no es mala, pero sí frágil si no sabemos evolucionar.
P: Este año ha habido algunos cambios, como el del homenaje a las comisiones. ¿Qué respuesta ha tenido en general entre las Gaiatas?
R: La respuesta ha sido, en general, positiva. El homenaje a las comisiones pone en valor el trabajo colectivo, no solo la parte más visible de la fiesta. Era una demanda que muchas Gaiatas compartían.
Siempre hay opiniones diversas —es normal y saludable— pero el sentimiento general ha sido de reconocimiento y justicia hacia quienes trabajan todo el año para que la Magdalena sea posible.






