- El ICOPCV ha destacado ocho beneficios que la bajada de las temperaturas y el cambio de hábitos pueden aportar a los miembros inferiores
- Reducción de la hinchazón, de la sudoración o mayor comodidad al caminar, son algunos de ellos
Aunque el otoño suele asociarse con la llegada del frío y el regreso al calzado cerrado, esta estación también puede tener importantes beneficios para la salud de los pies. El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha explicado que el descenso de las temperaturas y los cambios en los hábitos cotidianos pueden favorecer la recuperación de los pies tras los meses de verano, una época caracterizada por el calor, el sudor, la exposición solar y el uso frecuente de sandalias y chanclas.
Desde el Colegio han señalado que las temperaturas más suaves pueden contribuir a reducir algunas de las molestias habituales del verano, como la hinchazón, la sudoración excesiva o la sensación de pesadez. Además, el regreso a un calzado cerrado adecuado puede ofrecer una mayor protección y estabilidad durante la marcha.
“El otoño es una buena oportunidad para prestar atención a nuestros pies después del verano. La bajada de las temperaturas puede mejorar determinadas molestias, pero también es importante aprovechar esta época para recuperar la hidratación de la piel, revisar el calzado y tratar las lesiones que hayan podido aparecer durante los meses de calor”, ha afirmado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
Según han indicado los podólogos, éstos son ocho beneficios del otoño para nuestros pies:
1. Menos hinchazón y sensación de pesadez. Las altas temperaturas del verano favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos y pueden agravar la hinchazón de pies y tobillos, especialmente en personas que pasan muchas horas de pie. Con la llegada del otoño, las temperaturas más suaves pueden ayudar a reducir estas molestias y mejorar la sensación de comodidad al finalizar la jornada.
2. Disminución de la sudoración excesiva. El descenso de las temperaturas suele reducir la producción de sudor, lo que puede favorecer un ambiente menos húmedo entre los dedos y disminuir problemas como la maceración de la piel y el mal olor. Para ello, también es importante utilizar zapatos y calcetines que permitan la transpiración y no retengan la humedad.
3. Menor exposición a determinados contagios por hongos. Durante el otoño suele disminuir la asistencia a piscinas y otros espacios recreativos donde se camina descalzo. Esto puede reducir algunas oportunidades de exposición a microorganismos responsables de infecciones cutáneas y verrugas plantares. Sin embargo, el ICOPCV recuerda que los vestuarios y duchas de gimnasios siguen siendo lugares donde conviene utilizar calzado protector.
4. Mayor protección frente a golpes y pequeños traumatismos. El regreso a un calzado cerrado adecuado puede proteger los pies frente a determinados golpes, rozaduras externas y lesiones superficiales. Además, los zapatos que proporcionan una buena sujeción del talón pueden favorecer la estabilidad durante la marcha, siempre que se adapten correctamente a la anatomía del pie.
5. Permite recuperar la hidratación de la piel. Después del verano es frecuente encontrar pies con sequedad, descamación, durezas o talones agrietados. El otoño es un buen momento para establecer una rutina de hidratación y tratar estas alteraciones. Desde el ICOPCV se ha recordado que la llegada del frío y la disminución de la humedad ambiental también pueden favorecer la sequedad cutánea, por lo que no debe abandonarse el cuidado diario de la piel.
6. Temperaturas más agradables para caminar y practicar ejercicio. La reducción del calor puede facilitar la realización de actividad física al aire libre. Caminar de forma regular y adaptada a las condiciones de cada persona ayuda a mantener la movilidad de las articulaciones, la fuerza muscular y la funcionalidad de los pies.
7. Mayor comodidad al utilizar determinados zapatos. La disminución de la hinchazón asociada al calor puede hacer que algunas personas noten sus zapatos más cómodos. Además, sustituir las chanclas y sandalias sin sujeción por un calzado apropiado para caminar puede mejorar la estabilidad y la distribución de las cargas. No obstante, los podólogos han advertido de que los zapatos excesivamente estrechos pueden provocar compresiones, rozaduras y dolor.
8. Una buena época para realizar una revisión podológica. El otoño permite detectar y tratar problemas acumulados durante el verano, como durezas, callosidades, grietas en los talones, alteraciones de las uñas o molestias musculares y articulares. Una valoración profesional resulta especialmente recomendable cuando existen síntomas persistentes, deformidades o factores de riesgo.
“El error en otoño suele ser pensar que los pies necesitan menos cuidados cuando dejamos de enseñarlos. Los pies necesitan cuidados durante todo el año. El otoño puede ser una estación favorable para recuperar hábitos saludables, pero sus beneficios dependerán también del calzado que utilicemos, de nuestra actividad física y de la atención que prestemos a cualquier molestia”, ha finalizado Jorge Escoto.
Desde el ICOPCV se ha recordado que, para garantizar que estamos en manos de un profesional de la Podología, disciplina sanitaria que todavía NO forma parte de la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de Generalitat Valenciana, y evitar ser víctimas del intrusismo, es decir, ser tratados por supuestos profesionales que carecen de la formación universitaria que se exige para el desarrollo de esta rama sanitaria, hay que asegurarse que la clínica donde vamos a ser tratados dispone de número de registro sanitario y el podólogo está colegiado

