Castellón ha perdido una leyenda del «periodismo obrero» como él gustaba llamarlo. Vicente Cornelles Castelló «periodista de raza», enamorado de su ciudad y memoria viva de la historia ha dejado «su ciudad turquesa y naranja».
Pocas personas podían atesorar tanto saber de cualquier cosa que rezumara «castellonerisme». Sus fiestas, sus tradiciones, su historia, su equipo, sus aromas, sus colores formaban una identidad que corría por el ADN de «Cornelles’.
Con cuatro libros publicados, una innumerable colección de premios y reconocimientos, miembro de cofradías, gaiatas, collas, hermandades, clubes y «Manegueta» con mayúsculas, Vicente Cornelles hace tiempo de era un «personaje».
El periódico Mediterráneo, fue su casa para él, aunque colaboró en distintos medios. Amante de su familia, de sus amigos y celoso de su tiempo y de sus pensamientos parte de los cuales compartía en redes, Vicente se ha marchado físicamente. Sin embargo, quienes lo conocimos sabemos que su ‘cielo’ sea el que sea será «castellonero de soca». Olerá a pólvora, a azahar y tendrá como banda sonora el ‘Pam Pam Orellut’ y ‘el Rotllo i Canya’
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