La transición del exterior al interior es suave. Con una sala de actos abierta a nivel de calle y los antiguos ventanales convertidos en grandes puertas, apenas te das cuenta del cambio del pavimento de la acera al suelo interior. Así le ha pasado esta tarde a muchas de las personas que se han asomado a la nueva Biblioteca 5.0 de Castelló, el día de su inauguración oficial.

Dentro, luz, espacios diáfanos, aunque hoy repletos de curiosos que querían estrenar el nuevo centro de cultura, ocio, estudio y tecnología en que se ha convertido la antigua y algo lúgubre biblioteca municipal de la calle Mayor.


Sorprendía entre otras cosas, el gran número de carritos de bebé estacionados dentro en distintas áreas, así como la cantidad de niños. Sin embargo, los diferentes espacios abiertos como el atrio central, o el uso de materiales y colores ligeros o elementos como el jardín vertical, en una vista ordenada de todas las plantas, hacían que pese al lleno, se respirara claridad.








La visita de las autoridades
En medio de todo eso, hoy era el día de la inauguración oficial, y las autoridades, con la alcaldesa a la cabeza han recorrido los espacios.



Begoña Carrasco ha estado acompañada, entre otras, de una orgullosa concejal de Cultura, María España, junto a su equipo y de los artífices que han hecho posible el proyecto. Personas que no solo han intervenido en su desarrollo sino también en su nacimiento para hacerlo lo suficientemente atractivo como para haber conseguido los más de tres millones de fondos europeos.
Una obra de verdadera «minería urbana» como ha explicado la responsable de captación de fondos del ayuntamiento, Carmen Vilanova.
«La nueva biblioteca pública del siglo XXI»
Carrasco ha agradecido el trabajo de las áreas de Cultura, Infraestructuras, Patrimonio, Recursos Humanos y Economía y Hacienda. Además de la implicación de los técnicos municipales, la bibliotecaria Silvia Torres y su equipo. Todo ello sin olvidar a las brigadas municipales, «que han colaborado en el traslado y la clasificación de los 20.000 libros».
El arquitecto municipal, Ángel Beltrán, ha explicado que, al tratarse de un edificio catalogado con protección parcial, “la intervención en la fachada ha sido mínima. Se ha limitado a convertir en puertas las tres ventanas del fondo para cumplir la normativa contra incendios y disponer de las áreas de emergencia necesarias. La reforma se ha centrado, por tanto, en el interior del edificio”.
Una reforma integral con cerámica castellonense
La rehabilitación de la Casa Andreu , un edificio del siglo XVIII situado en la calle Mayor, ha supuesto una inversión total de 3.861.059 euros. De ellos 2.617.263 euros han sido financiados por la Unión Europea a través de los fondos Next Generation EU, dentro del Programa de Impulso a la Rehabilitación de los Edificios Públicos para las Entidades Locales.
La biblioteca dispone de 1.378 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas y un patio interior.
La cerámica castellonense ocupa un lugar destacado en el resultado de la reforma, con 1.674 metros cuadrados de pavimentos y revestimientos cerámicos. La intervención también ha incorporado un gran lucernario y un jardín vertical.
Las zonas
El edificio alberga 20.000 libros y ofrece zonas abiertas de lectura y estudio, salas para el trabajo individual y en grupo, bebeteca, salas infantil y juvenil, una sala de prensa dirigida especialmente a las personas mayores, sala de lactancia y cambiador. Su distribución flexible permitirá acoger exposiciones temporales y actividades culturales.
La reforma ha incorporado mejoras de accesibilidad y eficiencia energética. El sistema de gestión del edificio permite controlar los aforos, la calidad del aire, los consumos, la iluminación y el riego. Según las previsiones del proyecto, estas medidas permitirán un ahorro energético estimado del 70 % respecto a un edificio convencional.


