Desde que se iniciara el incendio forestal que asola la provincia de Castellón desde el sábado, son incontables las historias personales que se han vivido. Revistapoble.net además de hablar con algunos de sus protagonistas, se ha parado en la solidaridad con la que propietarios de caballos se unieron para alejar del fuego a los animales.
Solo en las primeras horas del fuego, cuando empezaban a asomar las llamas por la cresta de las montañas, cuentan desde la Associació Cavalls Nules que ya se recibieron las primeras llamadas de dueños de caballos. «Los caballos perciben la inquietud y se muestran nerviosos, y a primera hora de la tarde, primero desde La Vall d’Uixó y luego desde La Vilavella, nos empezaron a pedir ayuda para acoger a los animales y alejarlos del fuego que se acercaba».

Cuentan que primero fueron 10 caballos los que llegaron a Nules, pero cada vez había más gente pidiendo sacar a sus animales. «A media tarde del sábado habíamos trasladado a más de 40 entre todos», recuerdan.
El problema, en muchos casos no era el espacio sino el tiempo de transporte. Hacía falta vans para caballos y el traslado no podía ser simultáneo si no se tenía suficientes remolques. Por eso se hizo una llamada urgente a través de mensajería para pedir ayuda a quien pudiera prestar un remolque.
«Solo en la tarde del sábado, y viendo el cielo rojo, desde la asociación y tirando de amigos y conocidos se trasladaría a más de una cuarentena de caballos desde distintos puntos de la provincia», apunta Raúl , miembro de esta asociación.
La burrita de Nules con dueño desaparecido
Se trasladó y se rescató a todos los animales, incluso aquellos cuyos dueños no podían pedir ayuda, como esta burrita que se alejó de una zona donde podía llegar el humo pese a que no se localizaba a su propietario. Igualmente se llevó al animal a un lugar más seguro, con la ayuda de Protección Civil y finalmente apareció su dueño.

Preocupación en zonas de montaña con ganado
Con los caballos a salvo, en otros puntos del término de Nules, la virulencia del fuego que se veía en el horizonte hizo que se controlaran las ubicaciones de otros animales como ganado.
Sin embargo, en muchos casos, se sabía que si había problemas la única solución pasaba por evacuar, dado que los medios se concentraban en los puntos álgidos del incendio.
El domingo por la mañana, se seguía recorriendo el territorio próximo donde aún había animales para comprobar que estaban a salvo. En muchas ocasiones, eran los vecinos quienes acompañaban a los miembros de Protección Civil.


Buscando refugio y transposrte
Cuenta Raúl , que el domingo «ya sabían todos lo ocurrido del día anterior y se ofrecieron más compañeros para el traslado de toros y caballos ubicados en Betxi, Artana, Onda, Tales…»





