Un estudio pionero en la provincia de Castellón está analizando a familias de menores con autismo para averiguar qué pasa con su salud. Se trata de estudiar las consecuencias y analizar el impacto de criar, educar y cuidar a personas con autismo. La investigación busca medir el nivel de ansiedad o estrés de esta crianza y cuidado. Una aproximación a una realidad que según sus resultados, planteará cómo intervenir en este entorno, que ahora, solo se atiende de manera puntual.
La investigación la desarrolla un equipo de la universidad CEU Cardenal Herrera en Castellón, encabezado por Juan Vives Vilaroig. Revistapoble.net, coincidiendo con el día mundial de este tipo de trastornos del espectro autista, ha hablado con él para entender qué puede suponer este análisis.


Un análisis de 200 familias con hijos con TEA
Para esta investigación que «busca medir el nivel de estrés de familias de hijos con TEA en la provincia de Castellón se está trabajando con 200 familias en esta situación», explica Vilarroig. «Pero también, para que sociológica y demográficamente tenga sentido, hay el mismo número de unidades familiares que no viven esta situación», añade.
En concreto se utilizan a dos indicadores: por un lado el nivel de cortisol y por otro las variables socio-demográficas. En el caso del cortisol, «es un hormona que mide el nivel de estrés y que se puede detectar en saliva». Por otra parte, «se les pasa un extenso cuestionario a todas las familias para conocer y determinar todas las variables que influencian en cada caso», comenta.
«Cuidar a una persona con TEA no es lo mismo para alguien que tiene una estructura de soporte a su alrededor que quien no lo tiene. Unos pueden pueden tirar de abuelos o hermanos en un momento dado pero alguien que acaba de llegar, no tiene esa red. O no es lo mismo en una familia monoparental o incluso dependiente de la zona geográfica, hay diferencias», explica este investigador.
De hecho, en cuanto a la localización, explican que la provincia de Castellón se ha estratificado geográficamente en cuatro grandes áreas de interior y costa y de norte y sur, según distintos criterios. «Los resultados nos dirán si vivir en una zona menos urbana, aunque pueda tener mas alejados algunos recursos para estos niños, incrementa o en cambio rebaja esos niveles de ansiedad por estar más en contacto con la naturaleza. Ya lo veremos cuando analicemos los datos», apunta.
Vilarroig: «Ya hay suficiente literatura respecto el autismo pero esto son datos que miden ese impacto»
En cuanto a las principales causas de ese estrés, se señala que es «multifactorial». Aunque «no tener los recursos necesarios para atender el desarrollo de un hijo con TEA genera un alto grado de ansiedad, hay infinidad de otros factores que también influyen».
Respecto a cual será el siguiente paso o que utilidad tendrá este estudio centrado en la provincia de Castellón, la idea es actuar. «Ya hay suficiente literatura, pero con datos concretos, se puede desarrollar una programación de intervención integral que mejore la salud de estas familias», concluye.

