«Pediste cita para ‘depilación mujer’ y ahora tengo que marcar ‘depilación hombre’. Con esta frase comenzó el periplo de una lucha de meses contra un caso de discriminación a una mujer trans que se inició en Castellón y que ha sentado precedente ya en la Comunitat Valenciana.
La queja de R.B.A por una depilación ha servido para gestionar el primer caso que llegaba a Conselleria de Igualtat de estas características. Esta reclamación ha visibilizado esta situación y ha llevado a plantearse abrir el primer protocolo en la Comunitat contra discriminación a mujeres trans, en este ámbito de la estética.
Recomendaciones del Síndic para que iniciara la investigación
No obstante, fue el mismo Síndic de Greuges el que tras estudiar el expediente del caso recomendó a la administración competente, en este caso la Generlaitat, que abriera la investigación para esclarecer «con todas las garantías» si se había producido discriminación.
Recomendaciones del Síndic de Greuges a Comercio y a Igualtat
El periplo de quejas a ‘Consumo’, ‘Sindic de Greuges’ y a ‘Igualtat’
Revista Poble ha tenido acceso a la documentación de todo este proceso que, como mantiene la demandante, «se trata de que socialmente se reconozca lo que jurídicamente ya era una realidad documentada y ratificada». Ha costado, pero la perseverancia para que justicia y razón prevalecieran a un «malentendido que no se quiso subsanar», ha dado sus frutos.
Es más, en última instancia, la usuaria de este centro de depilación llegó incluso a sugerir otras formas no discriminatorias para que «económicamente» siguiera saliendo rentable una sesión de depilación que quizás implicara más tiempo material que la media. «Otra manera de indicarlo es ‘vello abundante’, como cuando en algunas peluquerías varían los precios de tratamientos según si se trata de melena corta o larga», apuntó la perjudicada al interlocutor de la conocida firma franquiciada. Fue en el último de los encuentros, una reunión en la que ya intervino un miembro de la Conselleria de Igualtat que atendió el caso.
Un camino de silencios y demoras por una sesión de depilación
Pero hasta llegar al punto en que se reconoció el trato discriminatorio y lo que ello implicaba frente una ciudadana cuya documentación oficial certificaba su género, el camino fue largo, descorazonador y en muchas ocasiones, complicado de avanzar.
La primera reacción el mismo día del incidente, fue la de pedir una hoja de reclamaciones en el establecimiento que se negaba a realizarle una depilación como «mujer». Luego llegó la denuncia a «Consumo», volviendo a explicar los hechos y aportando información. En paralelo también se envió a ‘Igualtat’. De ahí, la queja se elevó al Síndic de Greuges, fue aquí cuando, tras una nueva reclamación por «silencio administrativo», se instó a las entidades superiores competentes, por una parte «Conselleria de Comercio» y por otra «Igualtat», por la posible discriminación, cuando el caso planteó ya no solo el problema sino la manera de regular casos futuros para evitar lo sucedido.
R.B.A explica a Revista Poble que en una de la conversaciones con quien llevó el caso en la administración autonómica le reconocieron que «nunca» se habían encontrado con una situación de esas características y que por tanto «no había un protocolo específico» porque «nunca se había dado». Por lo que este caso, sentó el precedente para desarrollar las actuaciones frente a casos como este.
Disculpa y ‘Avenencia’
Finalmente, con la intervención de la Conselleria de Igualtat, la empresa reconoció que el trato a su clienta no fe el adecuado. Le pidió disculpas y la cuestión quedó zanjada con el compromiso de poner medios para que esa situación no se repitiera jamás. De hecho, fue en ese momento cuando la propia demandante le sugirió una alternativa a su «carta de servicios de depilación» que contemplara casos de vello abundante pero que nunca se produjeran casos como el suyo.
Este 13 de Octubre, la demandante ha recibido una correo en la que desde la Jefatura de unidad – Servicio de Diversidad Sexual y de Género de la Dirección General de Diversidad le indica que se está realizando el seguimiento del caso para verificar que todo se desarrolle con normalidad. La demandante, considera que «sobre Consumo, se quisieron quitar rápido un problema de la mesa, sin prestarle atención. Pero Igualtat, cuando por fin se puso, me trataron como tocaba. Solo les reprocho el retraso, no la atención que fue inmejorable», añade
Más de un año tras una agenda que «golpeó una identidad’
Tras todo este proceso, que se inició el 5 de junio de 2025 y no llegó al acto de conciliación tras más de un año, la afectada reflexiona: “Para ellos puede ser un simple tema de agendas, pero para mí fue un golpe a mi identidad.”
De hecho, en la misma reunión con la empresa del 21 de julio de 2026, les planteó la singularidad de la cuestión: “Tenía dos opciones. Cuerpo entero chica y cuerpo entero chico. ¿Cuál crees tú que debería haber elegido?”

