El Villarreal no pudo celebrar su regreso al Estadio de la Cerámica con una victoria. El conjunto amarillo cayó por 1-2 ante el Real Betis en un encuentro que tuvo dos caras muy diferentes: el equipo de Iñigo Pérez dominó y encontró el premio durante una notable primera media hora, pero perdió el control antes del descanso y terminó viendo cómo el conjunto andaluz daba la vuelta al marcador.
Nueve días después de la derrota ante el RC Deportivo (2-3), el Villarreal volvía a jugar ante su afición. La Cerámica acogía así el segundo partido del curso en casa, esta vez frente a un Betis que llegaba con argumentos similares: protagonismo con balón, intención de llevar la iniciativa y un fútbol asociativo que hacía prever un duelo abierto.
Y durante buena parte del primer tiempo, el guion respondió a esas expectativas. El Villarreal salió con personalidad, manejó la posesión y encontró espacios para acercarse al área visitante. La recompensa llegó con el tanto de Gerard, que puso por delante a los amarillos después de una primera media hora en la que el equipo local ofreció su mejor versión.
Pero el partido cambió a partir del empate. El Betis aprovechó su oportunidad y Cucho Hernández puso el 1-1, devolviendo al encuentro a un escenario completamente diferente. El golpe tuvo continuidad antes del descanso, cuando Natan culminó la remontada y dejó al Villarreal por detrás en el marcador al paso por los vestuarios.
Tras el descanso, el conjunto amarillo buscó reaccionar, pero no consiguió recuperar la claridad mostrada durante los primeros compases. El Betis supo proteger su ventaja y el Villarreal no encontró el camino hacia un empate que evitara una nueva derrota en La Cerámica.
La caída dejó especialmente disgustado a Iñigo Pérez , que reconoció que el equipo volvió a sufrir después de encajar el primer gol, en una situación que le recordó a lo ocurrido frente al Deportivo.
“Hasta el gol del Betis es el escenario que habíamos imaginado. En el momento que hemos encajado nos ha vuelto a suceder lo mismo que contra el Dépor. La segunda parte ha sido dañina para el equipo y para mí como entrenador. Mina nuestra autoestima y confianza. Levantarse desde la derrota no es fácil, pero es más difícil hacerlo desde estas sensaciones, aunque no queda otro camino que hacerlo”.
El técnico navarro también incidió en la necesidad de pasar página rápidamente y convertir el tropiezo en trabajo para corregir los problemas detectados.
“No estamos siendo capaces de entregar a la afición lo que queremos y lo que merecen. Hoy no vamos a dormir bien. Estamos muy disgustados. Mañana toca recuperar la ilusión, preparar el partido desde el análisis y la mejora para encontrar rendimiento”.
Iñigo Pérez , además, asumió la responsabilidad por la situación del equipo y apuntó a la necesidad de revisar lo ocurrido para encontrar soluciones.
“Nuestra idea está clara y la hemos mostrado por fases en algunos partidos, pero debo analizarlo todo muy bien para ver qué debemos cambiar para poder salir de este bache”.
El 1-2 deja al Villarreal con el reto de recuperar sensaciones y confianza después de un partido en el que tuvo el triunfo en sus manos, pero acabó pagando caro el cambio de dinámica producido antes del descanso.


