El festival ha congregado a público de casi un centenar de países
La 31ª edición del festival se despide tras seis jornadas de música, convivencia y propuestas culturales, con una última noche marcada por los conciertos y el ambiente en el recinto
Benicàssim ha vuelto a convertirse durante los últimos días en uno de los grandes puntos de encuentro musicales y culturales del verano. El Rototom Sunsplash 2026 cerró este sábado su 31ª edición después de reunir a 169.000 personas procedentes de casi un centenar de países, según el balance facilitado por la organización.
La cifra corresponde a las seis jornadas del festival, a las que se sumó la fiesta de bienvenida celebrada el pasado 16 de agosto. La asistencia se ha mantenido en niveles similares a los del pasado año, con una media superior a los 26.000 asistentes diarios.
Y la última noche volvió a concentrar buena parte de lo que ha definido esta edición: música en directo, público internacional y un recinto lleno hasta las últimas horas.
Una última noche para despedir el festival
La jornada de clausura puso el broche musical a seis días de programación con algunos de los nombres que han protagonizado esta edición. Lia Kali, Las Ninyas del Corro, Eskorzo y Pure Negga, entre otros artistas, fueron algunos de los encargados de poner música a las últimas horas del festival.
Pure Negga ofreció además uno de los espectáculos especiales de esta edición, acompañado sobre el escenario por 15 invitados, mientras Lia Kali llegaba al cierre como una de las grandes protagonistas de la jornada.
Las imágenes de la última jornada dejan estampas de un recinto todavía volcado con el festival: conciertos, baile, público de todas las edades y las últimas horas de una semana en la que la música ha sido solo una parte de la programación.
Público llegado desde los cinco continentes
Uno de los datos que vuelve a destacar en el balance es la dimensión internacional del Rototom. Las banderas de cerca de un centenar de países han estado presentes en Benicàssim durante estos días.
España, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido han encabezado el listado de procedencias, aunque el festival ha recibido también asistentes de lugares tan diversos como Kenia, Ruanda, Corea del Sur, Martinica, Trinidad y Tobago, Venezuela, Camboya o Tailandia.
También ha vuelto a ser especialmente visible la diversidad de edades. Según los datos de la organización, unas 13.000 personas menores de 13 años y alrededor de 7.100 mayores de 65 han pasado por el festival.
La organización destaca además la fidelidad de un público que continúa desplazándose hasta Benicàssim pese al contexto económico y al aumento del coste de los viajes. Para muchos asistentes, el Rototom se ha convertido en una cita anual que combina vacaciones, música y convivencia.
Más dancehall, pero sin perder las raíces
Musicalmente, esta edición ha buscado ampliar el espectro del festival. El dancehall ha tenido un protagonismo especial con artistas como Major Lazer, Shenseea y Kybba, mientras que la programación ha mantenido un importante vínculo con los sonidos clásicos del reggae.
Alpha Blondy, Luciano, Bushman, Twinkle Brothers y Skatalites han aportado ese componente más ligado a las raíces y a la historia de los géneros que forman parte de la identidad del Rototom.
Al mismo tiempo, la escena estatal ha ganado peso con propuestas como G-5, el proyecto formado por Kiko Veneno, Muchachito, Tomasito, El Canijo de Jerez y Diego el Ratón; además de Lia Kali, Las Ninyas del Corro, Eskorzo o el propio Pure Negga.
La combinación entre reggae, dancehall y nuevos sonidos ha permitido al festival mantener su identidad mientras continúa buscando nuevos públicos.
Un festival adaptado al calor
Las altas temperaturas han sido otro de los elementos que han condicionado esta edición. Rototom ha modificado los horarios para concentrar una mayor parte de la actividad en las últimas horas de la tarde y durante la noche.
También se han reforzado las zonas de sombra y descanso con espacios concebidos como refugios climáticos, equipados con estructuras textiles ventiladas destinadas a reducir la exposición directa al sol.
La organización considera que el cambio de horarios ha permitido que más asistentes pudieran disfrutar de las propuestas culturales y de ocio que se desarrollan fuera de los escenarios principales.
Entre las medidas ambientales destaca además la instalación de 54 puntos de agua potable entre la zona de acampada y el recinto. Según los datos facilitados por el festival, esta iniciativa permitirá evitar a lo largo de 2026 cerca de 3,2 millones de botellas de plástico.
La apuesta por reducir el impacto ambiental se ha completado con sistemas de baterías solares destinados a disminuir el uso de generadores diésel.
Música, debate, familias y cultura
El Rototom ha mantenido también su carácter de festival que va más allá de los conciertos.
El Foro Social ha reunido a más de 1.100 personas en sus cuatro jornadas de debates, con cuestiones como la emergencia climática o el acceso a la vivienda. Otros espacios como Ataya Social Café, Teen Yard, Magicomundo o Pachamama han ampliado la oferta para jóvenes, familias y asistentes interesados en otras actividades.
La programación también ha incorporado iniciativas sociales y solidarias. A través de la Fundación Exodus se han llevado algunas propuestas culturales hasta centros penitenciarios de la provincia, mientras que distintas acciones de apoyo han permitido colaborar con entidades como Fundación Ateneu Castelló, Payasospital, UNRWA España y Stand Up For Jamaica.
La gastronomía, el mercado artesano, las actividades relacionadas con el bienestar y las propuestas culturales han completado durante estos días una programación que ha convertido el recinto en algo más que un espacio de conciertos.
Benicàssim, de nuevo en el calendario del Rototom
El balance de esta edición deja 169.000 asistentes, presencia internacional de casi un centenar de países y una programación que ha combinado nuevos sonidos con el reggae más tradicional.
El festival también ha reforzado este año sus medidas frente al calor y su apuesta por reducir el impacto ambiental, al tiempo que ha mantenido una programación cultural y social paralela a los conciertos.
Y ya hay próxima cita: el Rototom Sunsplash regresará a Benicàssim en agosto de 2027 para celebrar su 32ª edición.
Las fotografías de esta última jornada resumen el ambiente vivido durante el cierre: música, baile, diversidad y miles de personas compartiendo las últimas horas de una nueva edición del festival.
Fotos: Toni Losas
Fotos: Toni Losas
Fotos: revistapoble.net
Fotos: revistapoble.net


















