La localidad de Oropesa del Mar se prepara para volver a mirar a su pasado sin dejar de celebrar el presente. Del 30 de abril al 3 de mayo, la XXIV edición de La Trobà transformará sus calles en un gran escenario de historia viva, tras haber sido reconocida como Fiesta de Interés Turístico Provincial. Una cita consolidada que combina artesanía, recreación histórica y participación ciudadana en un ambiente festivo que atrae tanto a vecinos como a visitantes.
La esencia de La Trobà radica en su capacidad para recrear oficios antiguos, tradiciones y costumbres en un entorno cuidadosamente ambientado. Durante cuatro jornadas, el municipio se convierte en un espacio donde el tiempo parece detenerse: talleres de cerámica, trabajos en cuero o técnicas de papel conviven con música tradicional, desfiles y representaciones teatrales que evocan escenas de la vida cotidiana de antaño.
Un arranque cargado de simbolismo
La feria arrancará el jueves 30 de abril con una inauguración marcada por el tradicional pasacalle, acompañado por la Unión Musical local y la participación de autoridades, reinas y festeros. La jornada inicial incluirá también exposiciones artísticas y los primeros talleres demostrativos, además de las recreaciones costumbristas de la compañía Projecte Caravana, uno de los ejes narrativos del evento.
Cuatro días de actividad continua
El programa destaca por su intensidad y variedad. El viernes 1 de mayo abrirá la segunda jornada con rondas musicales, homenajes a “Trobadors Il·lustres” y desfiles de agrupaciones tradicionales. La tarde estará protagonizada por la entrega de premios a las mejores casetas y espectáculos como los Joaldunak del carnaval de Ituren, una muestra de intercambio cultural que amplía el alcance de la feria.
El sábado 2 de mayo se presenta como uno de los días más completos, con recreaciones sobre la vida agrícola, talleres familiares y el popular “tardeo” en la plaza Mayor. Las cercavilas y actuaciones de danza tradicional reforzarán el ambiente festivo, mientras que el teatro infantil acercará la programación a los más pequeños.
El domingo 3 de mayo pondrá el broche final con actividades para todos los públicos, entre ellas los juegos tradicionales y la elaboración de una paella monumental gratuita, uno de los momentos más esperados por los asistentes. La clausura llegará por la noche tras el desfile de gigantes y la última jornada de talleres.
Tradición, participación y turismo
Más allá del programa, La Trobà se consolida como un motor cultural y turístico. La implicación de asociaciones locales, artesanos y vecinos convierte la feria en una experiencia colectiva donde el patrimonio inmaterial cobra protagonismo. La presencia de grupos de distintas regiones españolas evidencia, además, el carácter abierto y diverso del evento.
En un contexto donde las tradiciones corren el riesgo de diluirse, iniciativas como La Trobà reivindican el valor de la memoria y la identidad local. Durante cuatro días, Orpesa no solo recuerda su historia: la vive, la comparte y la proyecta hacia el futuro.





