Desde la Plaza España, Crèmor, la gaiata 18 —constituida en 1982— encara la Magdalena 2026 con un objetivo claro: recuperar posiciones y volver a situarse “arriba”. Al frente del colectivo se encuentra el presidente Pablo Antón, acompañado por la madrina Marina Yasmina Pérez y la madrina infantil Alma Fullera, representantes de un sector que reivindica su trayectoria como referente dentro de la fiesta.
Para la comisión, la gaiata es “una seña de identidad y prestigio”. Por eso, aseguran que pertenecer a ella “es sinónimo de compromiso”. No en vano, subrayan que históricamente ha sido una gaiata referente, y es precisamente esa condición la que desean recuperar.
Implicación total: una comisión que diseña y construye su propia gaiata
Uno de los rasgos que diferencian al sector es que el apartado artístico corre a cargo de la propia comisión. Los diseños nacen del trabajo interno, apoyados en la experiencia acumulada a lo largo de los años. “Queremos que guste, y os aseguro que tiene mucho esfuerzo y dedicación”, explican, poniendo en valor el carácter colectivo del proyecto.
Prácticamente la totalidad de la comisión participa durante el ejercicio en alguna tarea: presentación, vidrieras, monumentos… cada integrante colabora “en la medida de sus posibilidades”. Este modelo de implicación transversal permite repartir responsabilidades y, al mismo tiempo, reforzar el sentimiento de pertenencia.
En los últimos años, además, se ha producido un aumento en el número de socios. Este crecimiento ha permitido distribuir mejor el trabajo sin sobrecargar a las mismas personas, fortaleciendo la estructura interna del sector.
Diseño con carácter propio: estructuras al aire y luz como bandera
De cara a 2026, avanzan que veremos monumentos que combinan entre sí, con estructuras al aire, brazos encajados y diferentes anchuras. Una propuesta técnica y estética que busca diferenciarse y mostrar la capacidad creativa de la comisión.


Eso sí, hay un elemento que no cambia: la luz. La consideran su seña de identidad y el eje fundamental del monumento. La apuesta combina innovación estructural con la esencia luminosa que define a las gaiatas para mantener el equilibrio entre tradición y personalidad propia.
Más presencia en el sector y ambición de futuro
En cuanto a perspectivas, la comisión lo expresa con claridad: quieren volver al pódium del concurso de gaiatas y crecer dentro de su propio sector, aumentando su presencia y visibilidad. Para ello cuentan con un local que esperan convertir en punto de encuentro, con la intención de acercarse más a los vecinos y reforzar el vínculo con el entorno. Si ya estaban siempre presentes en el mundo de la fiesta, ahora buscan consolidar ese protagonismo también desde la base social y vecinal.
El desfile, el momento de la verdad
Si hay un acto que define lo que significa la Magdalena para esta gaiata, ese es el Desfile de Gaiatas. “Sin duda, y creo que hablo por todos”, afirman, es el instante en el que se muestra a toda la ciudad —amigos, familiares y público en general— el resultado de horas y horas de trabajo.
El objetivo es claro: dejar a todos boquiabiertos. Ese deseo de sorprender, de emocionar y de demostrar el esfuerzo colectivo resume el espíritu con el que Plaza España afronta la Magdalena 2026.
Con compromiso, diseño propio y una ambición declarada de volver a lo más alto, el sector se presenta este año con una idea firme: combinar experiencia, implicación total y mucha luz para recuperar el lugar que consideran que les corresponde.

