En el corazón de La Guinea, junto al estadio que marca el pulso futbolero de la ciudad, se levanta cada año la luz de la Gaiata 14 Castalia. Fundada en 1982 y ubicada en la calle Hermanos Vilafaña, esta comisión ha sabido mantener intacta la esencia de barrio que la vio nacer, convirtiéndose en punto de encuentro, memoria compartida y celebración colectiva.
Para quienes la integran, la gaiata es mucho más que un monumento. Es “un punto de nostalgia” y un reflejo de uno de los barrios más representativos de Castellón. La proximidad del estadio Castalia impregna la identidad del sector, donde el fútbol tiene “un punto muy alto de importancia” y forma parte del día a día. Así, la Magdalena se vive con un doble latido: el festero y el deportivo.
Este año, la ilusión vuelve a ser el motor. La comisión afronta la fiesta fundacional con el objetivo claro de “dar un poco de alegría y fiesta a nuestro barrio y sector”, conscientes de que la gaiata es un faro que une generaciones.
Una familia de 50 corazones
La Gaiata 14 es, ante todo, una comisión pequeña y familiar. Entre 50 y 60 personas forman el núcleo activo que durante todo el año trabaja codo con codo. Muchos de ellos llevan años compartiendo esfuerzo, celebraciones y también retos.
Esa continuidad ha creado algo más que un grupo festero: “tenemos una segunda familia dentro de la gaiata”, explican. Y esa complicidad se percibe en cada detalle, desde la construcción del monumento hasta la organización de la presentación. El trabajo artesanal y colectivo refuerza un sentimiento de pertenencia que va más allá de la semana grande.
Al frente de la comisión se encuentra el presidente, Daniel Martí Andreu , acompañado por la madrina, Andrea Vlaicu Estrada, y la madrina infantil, Daniela González Alcantud, quienes encarnan la representación y el orgullo del sector en cada acto oficial. Completa el equipo la artista gaiatera, Gloria Bayo Martí, responsable de dar forma y luz a la propuesta artística de este año.
Una reflexión al ‘món fester’ desde la periferia
Como muchas gaiatas periféricas, Castalia reconoce que la implicación vecinal no siempre es sencilla. No estar en el centro supone un desafío añadido a la hora de atraer nuevas incorporaciones. Sin embargo, lejos de desanimarse, la comisión afronta esta realidad “con ilusión y ganas como todos los años”.
La reflexión va más allá del propio sector. Consideran que todas las gaiatas deben “mirarse por dentro” y buscar fórmulas para afianzarse, remodelarse y acercarse a más castellonenses, especialmente a los jóvenes. El reto es claro: mostrar las ventajas de vivir la Magdalena desde dentro, formar parte activa de la fiesta y descubrir el valor humano que hay detrás de cada monumento.
Una fuente de luz con sabor a mar
En cuanto al monumento que iluminará este 2026, la Gaiata 14 apuesta por una propuesta fresca y simbólica. Tanto la gaiata mayor como la infantil evocarán una fuente, un elemento dinámico y lleno de vida.
La artista Gloria Bayo Martí ha trabajado con madera y corcho para dar forma a animales marinos que decorarán la estructura. Los colores, muy vinculados al mar, reforzarán esa sensación acuática que busca transmitir movimiento y frescura. Una metáfora visual que conectará con la luz, el agua y la tradición.
Respecto los momentos más esperados, aunque la Magdalena está repleta de actos señalados, si hay uno que marca especialmente a Castalia es el Desfile de Gaiatas. Es el instante en el que el trabajo de meses se muestra ante toda la ciudad y donde se sienten especialmente arropados por sus hermanamientos.
Lo definen como un acto “distinto, emotivo y llamativo para toda la comunidad”. Una celebración colectiva en la que la luz del monumento se mezcla con la emoción de quienes lo han hecho posible.
Con más de cuatro décadas de historia ya, la Gaiata 14, Castalia, – la del estadio – como aún la llama mucha gente, continúa iluminando La Guinea con la misma vocación con la que nació en 1982: ser punto de encuentro, mantener viva la tradición y demostrar que, en la Magdalena, cada barrio tiene su propia luz.



