Brancal de la Ciutat, la Gaiata 1, con su emplazamiento tradicional hasta ahora ubicado en el entorno de las calles Trinidad y Fola, reivindica este año más que nunca, el orgullo de representar su sector y la esencia de la capital de la Plana. Lo hará de nuevo luciendo un monumento gaiatero en cuya construcción se han arriesgado y del que afirman “no es solo un símbolo festero, sino la identidad de nuestra ciudad”.
Desde esa convicción afrontan una nueva Magdalena, conscientes de que la gaiata “requiere del esfuerzo necesario para que su figura y su iluminación sean capaces de vestir las calles del sector con el máximo orgullo”. Inciden con orgullo castellonero en que no es una afirmación retórica: “en el Brancal de la Ciutat el monumento se entiende como responsabilidad colectiva y como legado”, añaden.
Con 115 representantes y bajo la presidencia del incombustible y veterano Arturo España Marzá, la Gaiata 1 sostiene una actividad que trasciende con mucho la semana grande. La Comisión recuerda que la gaiata, como asociación cultural, “va mucho más allá de la semana de fiestas de la Magdalena”, ya que la aportación del sector “al desarrollo social y cultural se desarrolla durante los 12 meses del año tanto en la ciudad como en fiestas hermanas más allá de la provincia de Castellón”. Una vocación expansiva que aseguran, forma parte de su ADN.
La evolución reciente la califican de “francamente positiva”, tanto por el aumento de comisionadas y comisionados como por la implicación en la intensa agenda de actividades.
En cuanto al futuro lo miran con una idea clara: “La incorporación de las generaciones más jóvenes para recoger responsabilidades debe ser el detonante que permita a las Gaiatas afrontar el futuro con esperanza de progreso”, una premisa que Brancal de la Ciutat considera fundamental y en la que incide su presidente
Un monumento sin mástil para ensalzar el escudo
Si algo singularizará este año a la Gaiata 1 será su concepción artística. La estructura, realizada por la propia Comisión, apostará por el dorado como símbolo de “relevancia y respeto hacia el camino que recorrieron los antepasados para llegar a nuestra Plana”. Faroles que apuntan al cielo y, como elemento central, “un enorme escudo de la ciudad que, colgado del centro del monumento, ensalza la creación de la ciudad”.
La decisión más llamativa es, sin duda, prescindir del mástil central. Todo responde a una intención clara: “dar relevancia al escudo de la ciudad”. Un gesto simbólico que desplaza el eje visual hacia el emblema colectivo y refuerza el mensaje de origen y pertenencia.
La Gaiata Infantil, en “su reducido tamaño”, seguirá la misma línea estética que la mayor, aunque incorporando “el necesario toque de dedicación a los más pequeños”, asegurando así coherencia visual y sensibilidad hacia quienes representan el futuro del sector.
La Ofrenda, una tradición que honra al Brancal
En una fiesta donde cada acto tiene su peso específico, la Comisión insiste en que “todos y cada uno de los actos tienen la importancia que les corresponde”. Sin embargo, hay uno que sobresale de manera especial: la Ofrenda a la Mare de Déu del Lledó.
Para la Gaiata 1 no es solo un acto cargado de emoción; es parte de su historia. Desde 1947 mantiene “la honra de estar organizado por nuestra Gaiata”, un hecho que con el paso de los años se ha convertido en tradición y que, en palabras de la Comisión, “enorgullece a nuestro Brancal de la Ciutat”. Pocas responsabilidades dentro del programa oficial están tan íntimamente ligadas a un sector concreto.
Plaza Mallorca, nuevo escenario
Este ejercicio llega además con una novedad logística que marcará el ambiente festivo del sector. Tras el reciente cambio de ubicación de su local social a la calle Poeta Verdaguer, la Comisión ha decidido trasladar las actividades de la semana grande a la cercana Plaza Mallorca.
Allí se desarrollarán “las actividades, espectáculos, fiestas infantiles y demás actos durante la semana de fiestas de la Magdalena”, con la intención de que esta experiencia “sea un precedente para los años venideros”. Una apuesta que no solo responde a una necesidad práctica, sino que abre la puerta a consolidar un nuevo espacio de encuentro para el Brancal y que estrenarán las máximas representantes de este año en el sector, las madrinas Paula Beltrán Soler y Lledó Sales Traver.
En su 81º aniversario, la Gaiata 1 reafirma así su condición de sector fundacional: memoria, responsabilidad histórica y una mirada al futuro que este año se alza, literalmente, sin mástil y con el escudo de Castellón en el centro.

