La gente entraba este jueves en el ‘nuevo’ mercado central de Castellón con el carro de la compra y su lista pero con la intención de descubrir como ha quedado la nueva estructura provisional. «Claro, anem a veure’l, que no ens ho conten!» comenta una de las mujeres que junto con una amiga cruza las nuevas puertas de vidrio automáticas, detrás de un hombre que empuja algo encorvado su andador por la rampa de acceso de una de las entradas.
Sorprende la gente. Quizás porque es jueves o tal vez porque nadie quiere perderse «cotillear por dentro» como ha quedado. También impacta la luz. Techos altos, parades transparentes, una estructura metálica que le da ligereza al edificio y sobre todo esa sensación de nuevo. La gente llena los espacios cuando confluye alguna parada con cola de clientes y quienes transitan por en medio de los pasillos.

En la espera se opina de la reforma : «Ah, pues està aseat!» -comenta un senyora-. «Sí, però a mi me pareix que els pasillos són un poc massa estrets, l’altre, tenia més amplaria»-contesta otra- «Pot ser, però diuen que açò és provisional, que després tot ha d’anar un altra vegada al de tota la vida, quan estiga reformat! -concluye la primera.
En cuanto a los vendedores, en los puestos de venta se muestran prudentes y cautos en sus valoraciones. La mayoría están contentos aunque algunos apuntan que no siempre se les ha hecho caso en ciertas peticiones. No obstante, esperan que cuando por fin esté el mercado en su ubicación definitiva «tanto dinero sirva para algo y que la gente vuelva a venir al mercado».
Entrando por la puerta que da a la calle Mayor, encontramos a Conso. Otra de las personas que vienen a verlo aunque ella asegura orgullosa: «Jo sóc de mercat, claro! A mi m’agrade vindre ací i ara a veure con ho han deixat, perquè ara que està? tot junt? – pregunta al ver puestos de pescado-. A su lado, Trini explica que le gusta «la luz que entra, con los techos, las ventanas, la claridad» que está muy bien la sensación que da de luminosidad.


Por otro lado, desde una de las paradas de pescado Lidón apunta algo importante y que da también «sensación de vida y dinamismo» . Se trata de que aquí no hay puestos vacíos, dado que quienes están son los de vendedores en activo, y eso «también hace que parezca que la gente venga con más ganas al verlo todo lleno», añade mientras continúa sirviendo con una sonrisa a las clientas.





