Que un producto artesano llame la atención fuera de nuestras fronteras ya es motivo de orgullo. Pero si ese reconocimiento llega desde Francia, cuna mundial del queso y guardiana de cientos de denominaciones de origen, el logro adquiere otra dimensión. Eso es lo que ha conseguido una pequeña quesería de Les Coves de Vinromà, cuyo queso azul ha logrado abrirse paso en uno de los certámenes internacionales más exigentes del sector.
Detrás de este éxito están Óscar Sales y Mayte Rambla, responsables de Tot de Poble, una quesería que apuesta sin concesiones por lo artesanal y lo limitado. Su queso azul, conocido como La Valltorta, ha sido premiado con una medalla de plata en el Concours International de Lyon, un reconocimiento que confirma que desde el interior de Castellón también se puede competir al máximo nivel gastronómico europeo.
La filosofía del proyecto marca claramente su producción: pequeña, controlada y sin atajos. Cada año salen de sus cámaras de maduración entre 300 y 400 piezas de queso azul, con un peso aproximado de dos kilos y una curación lenta que se alarga durante nueve meses. Todo el proceso se apoya en un rebaño propio de 350 ovejas, un número que define el límite productivo de la quesería y garantiza la calidad del resultado final.
A pesar de esta escala reducida, La Valltorta ha conquistado paladares exigentes y se ha convertido en un producto habitual en cocinas de alto nivel. Restaurantes con estrella Michelin como Atalaya (Alcossebre), Llavor (Orpesa), La Salita de Begoña Rodrigo o El Poblet de Quique Dacosta ya trabajan con este queso azul castellonense, cuyo precio ronda los 40 euros por pieza y cuya reputación sigue creciendo más allá de nuestras fronteras.



