El columpio adaptado que se repuso a principio de esta semana en la plaza de l’Assumpció ha vuelto a ser destrozado pese al aumento de la vigilancia policial

Los actos vandálicos en espacios y mobiliario público le cuestan más de 60.000 euros al año al Ayuntamiento de la Vall d’Uixó. Una situación que la concejala de Urbanismo, Francesca Bartolomé, ha calificado de “lamentable” e “inadmisible” porque “la falta de civismo de unos pocos la pagamos todos los valleros y valleras con nuestros impuestos”.

En las últimas semanas se han producido varias situaciones que afectan al mobiliario urbano. La última de ellas ha sido “especialmente grave” ya que a principios de esta semana se repuso el columpio adaptado de la plaza de l’Assumpció que se retiró hace unos meses porque había sido destrozado y durante la madrugada de este sábado “alguien ha robado el enganche entre la silla y el soporte, haciendo que caiga al suelo”.

Este columpio adaptado tiene un coste de 1.400 euros y “el segundo que hemos puesto no ha durado ni una semana”, ha denunciado Bartolomé, quien no se explica “qué objetivo tienen las personas que destruyen patrimonio que es de todas y todos, porque estamos gastando mucho dinero en reparar y reponer mobiliario que está en buen estado que podría destinarse al mantenimiento y mejora de parques que están en mal estado”.

La Policía Local ha sido quien ha recogido la silla mientras patrullaba por esta zona durante la madrugada, ya que desde hace unos días se ha intensificado la vigilancia y la presencia policial en la plaza de l’Assumpció y los alrededores porque recientemente la fachada de la iglesia también ha sufrido dos ataques vandálicos que el Ayuntamiento también ha lamentado públicamente y “nos hemos ofrecido a colaborar con la parroquia y la Asociación Jacinto Agustí para buscar una solución”, tal y como ha apuntado la edila.

Pero esta zona no es la única afectada, ya que en los últimos meses ha habido que lamentar tres episodios de destrozos en la señalización de la Senda de Quistel, el robo de las bombillas y globos de las farolas del parque de la parte superior del Carbonaire, la rotura del mármol de la plaza 9 d’Octubre, pintadas en la fuente dels Xorros y en edificios públicos (colegios y piscina municipal cubierta), los bancos de piedra de la zona de ocio del Paratge de Sant Josep o los columpios, caucho y papeleras de varias zonas verdes.

Para la concejala “lo más frustrante” y que genera mayor “impotencia” es que en la mayoría de las ocasiones después de su arreglo o reposición “han vuelto a romperlos a propósito”. “Estas acciones vandálicas nos perjudican a todos y son una falta de respeto, que nos obliga a gastar un dinero que no estaba previsto y que nos impide hacer cosas que son más prioritarias y que los vecinos y vecinas nos piden”, ha afirmado.

El refuerzo de la vigilancia es una de las medidas que ha tomado el actual equipo de gobierno para tratar de atajar este problema “pero siendo realistas no podemos poner un policía en cada rincón de la ciudad”. Por ello el actual equipo de gobierno está estudiando varias medidas para “encontrar una solución efectiva” y también pide “la colaboración ciudadana, para que si detectan cualquier incidencia de este tipo la comuniquen de inmediato para que los autores no queden impunes y asuman su responsabilidad”.

 

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